El Foro por el forro

Por Gabriel Mª Otalora - Lunes, 5 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

el Foro Económico Mundial ha reunido un año más en Davos (Suiza) a líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil coincidiendo con los comienzos de cada año. Su misión pasa por “el compromiso de mejorar la situación del mundo”. Eso sí, la participación en la Asamblea Anual es solamente por invitación. Alrededor de tres mil participantes del mundo político, empresarial y de la sociedad civil, pertenecientes a 110 países, han compartido cinco días con un programa oficial desmenuzado en más de 200 sesiones. Los debates se han centrado sobre asuntos de preocupación global, como la pobreza, los conflictos internacionales y la realidad medioambiental, así como de sus posibles soluciones. Pero sobre todo, en los desafíos del mercado mundial, que por algo acuden los más poderosos de la Tierra.

“Crear un futuro compartido en un mundo fracturado” es el bonito lema de esta edición por la que han desfilado personajes como Bill Gates y Carlos Slim anunciando un nuevo fondo millonario para combatir la malaria, Emmanuel Macron hablando de la recuperación económica o Theresa May lo hizo sobre la solidaridad entre las compañías tecnológicas para frenar el terrorismo en las redes. También acudió Donald Trump, y lo hizo para desentonar reivindicando el proteccionismo estadounidense: “América primero”. Aun así, la protagonista de verdad ha sido la ONG Oxfam dando a conocer, en paralelo a Davos un demoledor informe, continuación del que presentó en 2017.

El año pasado, la denuncia se centraba en que sólo ocho personas (ocho hombres) poseían la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas. El informe 2017 subrayaba una economía para el 99%, ya mostraba que la brecha entre ricos y pobres es mucho mayor de lo que se temía describiendo cómo grandes empresas y los más ricos logran eludir y evadir el pago de impuestos e influir en las políticas públicas. El informe demanda un cambio fundamental en el modelo económico, por injusto, a escala planetaria.

La denuncia de Oxfam en 2018 se ha centrado en que el 1% más rico de la población mundial acaparó el 82% de la riqueza generada el año pasado, mientras que la mitad más pobre no se benefició en absoluto de dicho crecimiento que aviesamente lo quieren confundir con desarrollo. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017 se produjo el mayor aumento de la historia en el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones de dólares, con un nuevo multimillonario cada dos días. En América Latina y el Caribe, el 50% más pobre solo accede al 3,5% de la tarta.

Según Oxfam, los principales motivos por los que las ganancias de accionistas y altos directivos se incrementan exponencialmente pasan por la influencia determinante de las multinacionales en la formulación de políticas públicas y por la presión empresarial por minimizar los costes, incluidos los laborales, y maximizar así los beneficios de los accionistas.

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, ha señalado: “El boom de los milmillonarios no es signo de una economía próspera, sino un síntoma del fracaso del sistema económico basado en la explotación de personas que fabrican nuestras ropas, ensamblan nuestros teléfonos y cultivan los alimentos que consumimos y que engordan los beneficios de las empresas y sus inversionistas”. Y normalmente, son las mujeres quienes se encuentran en la base de esta pirámide económica. Georges Soros, por su parte, recordó que Facebook y Google controlan más de la mitad de todos los ingresos por publicidad en Internet sin pagar por el contenido de sus plataformas. La producción sigue creciendo de manera irresponsable, mientras que el resto es colateral.

Quizá el resumen más ajustado a la realidad es que la producción sigue creciendo de manera irresponsable y cada vez en menos manos y que además controlan el devenir del Planeta, mientras que el resto es colateral. Soros, en la idílica Suiza, nos trae en invierno noticias de pájaros y flores.