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Plan de amabilización. Conclusiones

Por Carlos Villanueva - Martes, 6 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Voy a empezar pidiendo disculpas porque parece ser que no explico muy bien lo que quiero decir, según se desprende del artículo publicado por este periódico y firmado por el gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo.

Cuando establezco tres vías fundamentales de venta, alude a mi desconocimiento para concretar que la principal es la de vecinos de otras zonas de Pamplona, cuando en mi escrito no establecía ningún tipo de vía prioritaria. Si es así, pues vale.

Afirma, por otra parte, que los 100.000€ de bajada diaria no se refieren en exclusiva al Casco Antiguo, sino al conjunto de la zona afectada, en la cual lógicamente se encuentra el más genuino representante del pequeño comercio como es El Corte Inglés. ¿En los datos ofrecidos están también sus cifras? Lo pregunto porque es extraña su presencia en la rueda de prensa y su adhesión al fosforito

A mi planteamiento de defender al comercio frente a las distintas administraciones con datos reales y contundencia, el señor Albillo interpreta que invito a asumir resignadamente y en silencio la aplicación del plan. En un artículo anterior decíamos textualmente: “Que ahora los comerciantes estén preocupados e intenten dialogar para que el plan no les perjudique me parece no solo correcto sino obligatorio, pero siempre con argumentos currados y no inventados”. Si esto es asumir resignadamente, es que no domino el román paladino.

Me alegra que coincidamos en que la época negra del comercio de Pamplona fue la de Sanz y Barcina, y reconozco que, efectivamente, ahí esta la hemeroteca. Tampoco pongo en duda la posición de las asociaciones en esa época. Pero me puedes decir, ¿cuántas campañas de fosforitos en las puertas de los comercios se promovieron desde la asociación en esas décadas? Y mira que hubo motivos.

Por mi parte no estoy ni a favor ni en contra del plan de amabilización por una razón muy sencilla. No lo he estudiado a fondo, y de lo que no sé no debo opinar. Pero me molestó sobremanera la famosa rueda de prensa, por la carga política que a mi juicio conllevaba y, sobre todo, por una contundencia de cifras que no resistían el más mínimo análisis desde un punto de vista profesional.

Si somos serios dialogamos, enamoramos al consumidor por la atención que les dispensamos, mejoramos nuestra oferta y los puntos fuertes del comercio de cercanías, acordamos con las distintas administraciones apoyos a nuestra gestión, disponemos de asociaciones con capacidad de interlocución, estamos unidos entre nosotros y encardinados en la sociedad que nos rodea, cabe alguna posibilidad de supervivencia. Si por el contrario no somos claros en nuestras exposiciones, manipulamos datos, ahuyentamos al consumidor, espantamos futuras iniciativa en el comercio y nos ofrecemos como arietes al servicio de los que todos sabemos, posiblemente tengamos los días contados.

Esto no quiere decir ni mucho menos sumisión, sino que debemos ser tan claros como contundentes

Creo que fue en la películaEl violinista en el tejado, ambientada en la Rusia zarista, cuando el protagonista judío, en sus conversaciones con Dios decía la frase: “ Ya sé que somos el pueblo elegido. Pero de vez en cuando podías elegir a otro”.

Nos pasa algo parecido. No hay administración que no nos considera unos especímenes en peligro de extinción y que manifiesten buenas intenciones para el pequeño comercio, por nuestra doble condición de pymes y autónomos, a la vez que mantenedores del paisaje urbano. Sin embargo, pese a todo seguimos perdiendo nuestras batallas contra los que todos sabemos, que a lo largo de las últimas décadas han estado apoyados por los que todos sabemos, al margen de otras realidades que no es necesario repetir.

En algunos países del norte de Europa, en Francia, y creo que en España también aunque con menos intensidad, se apoya el mantenimiento del paisaje rural con apoyos laborales y económicos, de forma que se puedan mantener las pequeñas explotaciones agrarias. Esperemos que no lleguemos al límite de tener que mantener el paisaje urbano a base de ayudas, aunque no lo descartemos. Para evitarlo tanto las asociaciones de comerciantes como las de consumidores y la Administración en mi opinión, deberían hacer un esfuerzo conjunto para revertir los hábitos de consumo que permitan recuperar un espacio comercial en el centro de la ciudad, que haga a ésta más amable y sea un lugar de encuentro y convivencia.

Tenemos por delante varios desafíos. Ikea, que no va a ser la puntilla sino la sala de despiece. Pero eso es otro debate

Por mi parte sigo reconociendo el trabajo de las asociaciones, reconozco que es más fácil predicar que dar trigo, y espero que nos encontremos en el mismo bando en futuros desafíos, que sin duda vendrán.

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