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Bakeaz estima que ETA necesitaba 5 millones al año para financiarse

El director de la asociación de derechos humanos presenta un libro sobre la financiación de la banda terrorista

Miércoles, 7 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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“Nunca será posible cuantificar cuánto pudo afectar el terrorismo de ETA al PIB”

pamplona- El director de la asociación vasca de derechos humanos Bakeaz, Josu Ugarte, destacó ayer que ETA necesitaba para costear su actividad terrorista más de 5 millones de euros al año, y su principal fuente de financiación fueron los secuestros. Ugarte ha coordinado durante varios años de investigación el libro La bolsa y la vida. La extorsión y la violencia de ETA contra el mundo empresarial, que se presentó ayer en Bilbao como un documento sobre el chantaje que ejerció la banda y que le aportó los recursos suficientes para financiar su actividad terrorista. Ugarte aclaró que nunca será posible cuantificar exactamente cómo pudo afectar el terrorismo de ETA al PIB y al desarrollo económico de la CAV y Navarra, ni determinar cuántas empresas abandonaron esos territorios por esa amenaza, ni la pérdida de inversiones o el coste en seguridad que tuvieron que hacer, por ejemplo, grandes bancos que conformaron sus propios equipos de protección y escolta para proteger a sus directivos.

Los informes periciales y datos de investigadores de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desde el inicio de su actividad terrorista en 1968 hasta 2013 determinaron que el coste económico directo de ETA pudo alcanzar los 25.000 millones de euros, destacando el peso que tuvo la paralización de la construcción de la central nuclear de Lemoiz (Bizkaia), que supuso unos 6.000 millones de euros. La empresa Iberduero alcanzó un acuerdo con el Gobierno español, presidido por Felipe González, para compensar a la empresa la paralización de ese proyecto y, así, “lo pagamos, vía factura de la luz, todos los españoles a lo largo de varias décadas”. Entonces, explicó, cuando arrancaba la democracia aún con inseguridades y llegó la crisis industrial a Euskadi, “es cuando ETA agregó desolación a la desolación”, con sus años de plomo, asesinatos, secuestros y la extorsión, que agravó el declive de ese sector, que también había sacudido a otras regiones de Europa.

josu ugarte

Director de Bakeaz

2,5 millones desde 2000En su época de máxima actividad, dijo, ETA funcionaba con presupuestos, a precios de hoy, de entre 5 y 6 millones de euros anuales”, y a partir del año 2000 se mantenía con 2,5 millones aproximadamente;por tanto, era una organización “pequeña y casi cinco veces menos que el IRA”. El trabajo profundiza en las consecuencias de la extorsión mediante el cobro del denominado impuesto revolucionario y lo que denomina “microextorsión” a pequeños empresarios, comerciantes y hoteleros que debían colocar huchas y recaudar pequeñas cantidades en sus establecimientos para ETA, si bien destaca que la principal fuente de ingresos de la banda fueron los 82 secuestros que realizó en sus casi cinco décadas de actividad.

Ugarte denunció que la amenaza de la violencia contra los empresarios pervirtió durante décadas las relaciones sociolaborales en Euskadi, ya que había sindicatos que reivindicaban mejoras en sus condiciones laborales desde “el odio” al empresario, y la amenaza de muerte por parte de la banda terrorista era real y se hacía efectiva a veces. La documentación incautada a ETA en Sokoa en 1986 sobre la red de extorsión que dirigían Mikel Albiz, Antza, y Soledad Iparagirre reveló los estadillos con las cartas remitidas y los pagos recibidos, e “información valiosísima” que describía la dimensión de este fenómeno, que no se denunciaba porque quienes lo hicieron “firmaron con ello su sentencia de muerte”.

Al margen de esos papeles, apenas hay información al respecto, pero los autores del informe bajaran que ETA extorsionó a unas 15.000 personas, sobre todo en Gipuzkoa. - Efe

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