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Sara reflexiona sobre el proyecto de turismo y ocio ‘La Rhune 2020’

La plataforma Larrun Ez Hunki está llevando a cabo una campaña de concienciación en la comarca

Iñigo Imaz - Miércoles, 7 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La marcha de quienes cuestionan las dimensiones del proyecto llevó en noviembre hasta la cima de Larrun a medio millar de personas.

La marcha de quienes cuestionan las dimensiones del proyecto llevó en noviembre hasta la cima de Larrun a medio millar de personas.

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  • La marcha de quienes cuestionan las dimensiones del proyecto llevó en noviembre hasta la cima de Larrun a medio millar de personas.

SARA- Las aguas andan revueltas en Sara desde que el Departamento de los Pirineos Atlánticos presentara su proyecto La Rhune 2020, un gran complejo de turismo, comercio y ocio que sus promotores, las autoridades de Pau, justificaron ante la creciente afluencia de visitantes a la mítica montaña de Larrun. En efecto, Sara es un importante centro turístico, anualmente son muchos los que se acercan a la pequeña villa, a sus famosas cuevas y al monte Larrun, la inmensa mayoría de los cuales acceden al lugar a través del famoso tren cremallera del alto de San Ignacio. Desde la cima disfrutan de un panorama excepcional pero son cada vez más los miles de visitantes que, cada temporada, abarrotan las carreteras de acceso en busca de los más inverosímiles espacios donde aparcar, ya que los parkings se saturan desde primera hora de la mañana.

Precisamente por molestias como ésta, el colectivo Larrun ez Hunki (no tocar Larrun), conformado por varios colectivos, está llevando a cabo una intensa campaña de movilización y concienciación en la comarca, y son los saratarras quienes mayores problemas -también beneficios económicos- obtienen de la oleada de viajeros, por lo que Sara es el epicentro del debate.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 36 millones de euros y pasa por construir aparcamientos en Urruña, Sara y Azkaine para tratar de descongestionar el que existe en la estación del tren, según los promotores. También se invertirá con la creación de dos nuevas unidades. Para el ferrocarril y se contempla mejorar las vías y el acceso a los vagones para personas con problemas de movilidad, aunque sin duda uno de los proyectos más potentes es la creación de una pasarela flotante alrededor de la cima, precisamente la que más críticas ha generado.

Después de una asamblea multitudinaria en septiembre de 2017 e intervenciones en los plenos municipales, el colectivo Larrun Ez Hunki promovió una marcha a pie desde distintas localidades hacia la cima de Larrun el pasado noviembre en una protesta que congregó a más de 500 personas, y ya el último pleno municipal del 17 de enero dejó traslucir la creciente tensión que el proyecto está generando en el municipio.

propuestas El alcalde Battitte Laborde reconoció que Larrun preocupa, que es un tema “importante y sensible para los vecinos”, por lo que una vez más evitó posicionarse contra la propuesta, aunque prometió que “seguiremos el proyecto con gran interés porque el turismo debe ser un activo y no una amenaza”. Se trata ahora de convencer al Departamento de que el plan “sea menos agresivo, solicitando una revisión a la baja del mismo”.

Larrun Ez Hunki cree que la movilización y el activismo “han quemado una etapa”, y es hora de implicarse en el objeto real de la plataforma ciudadana: pasar a la fase de reflexión y propuestas. Como criticó el portavoz Ellande Alfaro, el Departamento ha dado un paso atrás y “lo que antes era un proyecto, ahora no lo es tanto, es un proyecto preliminar sin ser realmente un proyecto;todo queda por hacer”.

El movimiento en defensa de Larrun y el alto de San Ignacio deja claro, por boca de Alfaro, que “no queremos que se diga que estamos en contra de todo”, pero denuncian que “nunca se habló claro sobre el objeto principal del proyecto La Rhune 2020, que nunca fue la seguridad pública, sino llevar más gente a la cima”.

En la última asamblea que se celebró para tratar el tema, sin esperar a que el Departamento nombre representantes, se crearon tres grupos de trabajo: sostenibilidad ambiental, análisis de proyecto con miras a reducir visitantes y solucionar los problemas de accesibilidad, con especial hincapié en las personas de movilidad reducida. Frente a la apuesta por ampliar infraestructuras que hagan más seguras las vías de acceso y permitan multiplicar visitantes, Larrun Ez Hunki lo tiene claro: “El problema no es recibir más turistas, sino ofrecerles una mejor bienvenida”.

El 17 de febrero, una nueva asamblea presentará el resultado de los debates y trabajos de los grupos organizados. El 2018 comienza pues con una interesante toma de posiciones por parte de los actores principales. El monte Larrun espera, entretanto, cubierto de nieve.

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