la carta del día

Laura vs Santos

Por Joseba Vierge - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Asisto casi incrédulo al bochornoso espectáculo al que estos días estamos asistiendo boquiabiertos con el tema de Podemos Navarra. Al margen de interpretaciones partidistas, intento hacer un ejercicio de análisis desde la equidistancia para intentar comprender qué está pasando. En primer lugar hay que tener claro que hay dos posiciones enfrentadas lideradas por Laura Pérez y Santos. A partir de aquí hay que retroceder en el tiempo para entender cómo se ha llegado hasta la situación actual. Laura accedió a la Secretaría en las primeras primarias, derrotando a su oponente Joan Bosch, aparentemente favorito por estar en el embrión de lo que iba a ser la futura organización en Navarra. Dicha victoria no se entiende si no hubiera sido por el voto masivo de los migrantes ecuatorianos y otras bolsas de votos a los que luego había que agradecer a sus dirigentes el servicio prestado. Se dijo que era igual quién ganara porque todos estaban para lo mismo. Ante esto Joan Bosch, si no recuerdo mal, felicitó a la ganadora y desapareció, sin hacer ningún tipo de guerra sucia a la nueva líder. La ganadora en aquella ocasión no destacó por intentar agregar a los perdedores. La siguiente sorpresa vino con la lista al Parlamento de Navarra, colocando en los primeros puestos a gente que no había estado en Podemos y que llegaron como los paracaidistas, todos ellos conocidos de Laura. Su mandato se caracterizó por la falta de organización y el paso de tres o cuatro secretarios de Organización que se fueron marchando paulatinamente al no poder desarrollar su labor.

El afán de controlarlo todo y un ego muy subido fue creando el malestar entre la gente que le rodeaba. Recordemos el caso de Fátima Andreo, parlamentaria que dimitió por no poder desarrollar su trabajo. Y este solo es un ejemplo, porque hay más. Todo esto hizo que precisamente una gran parte de la gente que ella había llevado se organizara en la candidatura 20M para disputarle la Secretaría en las últimas primarias. Primarias que perdió por 28 votos y que desde el minuto uno se negó a reconocer que había perdido, acusando de fraude a los ganadores. Claro, hay que entender que desde su perspectiva era imposible que perdiera, cómo iba a perder ella, que estaba llamada a ser la líder de las masas. Ese ego tan pronunciado le hizo pasarse por el arco del triunfo las más elementales normas democráticas. En un artículo publicado hace pocos días por su mentor, señor Loyssa, pretende situar el eje del problema en un supuesto enfrentamiento españolistas contra nacionalistas dentro del partido, como buscando una razón donde refugiarse, cuando ése no ha sido nunca un problema dentro de Podemos Navarra.

Por otro lado, tenemos las posturas de los actuales dirigentes, Santos, Ainhoa y Dani, que llevan la organización de forma un tanto distanciada de la realidad cotidiana y con un discurso muy rebajado y correcto según los estándares de la política tradicional. Por otro lado, se percibe cierto tufo a vendetta por parte de los antiguos y antiguas compañeras de Laura. Esto es lo que hubiera llevado a expedientarla sin pensar en el corto recorrido que pueden tener las acusaciones por falta de ética. En todo este proceso no se ha tenido en cuenta, y si se ha hecho se ha hecho mal, el proceso del cambio en Navarra. Cambio por el que estamos todos y que ahora vemos en peligro real por estas gentes. De hecho ya tenemos un ejemplo claro con la parlamentaria Fanny, votando conjuntamente con UPN, o lo que es lo mismo, como miembro del grupo parlamentario de Laura tenemos que entender que ésa es una postura común.

En fin, es malo no saber perder, pero peor es no saber ganar. La prioridad absoluta ahora mismo es mantener el cambio y afianzarlo, y desde luego que no nos cuenten milongas, que se lo están cargando.