Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Tejerina dice que Yesa ya es seguro, pero que no escatimará dinero en reforzarlo

La ministra anuncia que el recrecimiento no se paraliza y afirma que se informa de todo al Gobierno foral, quien expresó su malestar por la falta de información

Enrique Conde - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La ministra Isabel García Tejerina, ayer en el Congreso.

La ministra Isabel García Tejerina, ayer en el Congreso. (Foto: Efe)

Galería Noticia

La ministra Isabel García Tejerina, ayer en el Congreso.

pamplona- La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, defendió ayer en el Congreso la seguridad del recrecimiento de la presa de Yesa y los controles sobre la ladera derecha del pantano, “que indican que no hay movimientos significativos”. Pero resulta que la obra es tan segura y “tan necesaria”, según la ministra, que pese a ello “no se va a escatimar dinero en garantizar su seguridad”. Es decir, de sus propias palabras se podría deducir que una obra que es completamente segura, según el criterio de sus técnicos, no importa que reciba el dinero que haga falta por si conviene asegurarla aún más (visto que allí ha habido incluso 100 familias expropiadas pese a que todo es tan seguro). El empecinamiento en recrecer Yesa lo denunció la diputada de Gipuzkoa Marian Beitialarrangoitia, quien había preguntado a la ministra por la obra y manifestó que “duplicar la presa suponer duplicar el riesgo”. La parlamentaria aseguró que la ladera derecha sigue sin estar segura y que hacen falta invertir “ingentes cantidades de dinero público” para estabilizarla o no podrá llenarse el pantano, por lo que exigió paralizar el proyecto. “Dejen de multiplicar por cinco el proyecto y paren las obras. Hagan un estudio serio e independiente como va a hacer el Gobierno de Navarra”, añadió la diputada.

La ministra defendió la necesidad de esta obra para asegurar el abastecimiento de agua a 800.000 vecinos de Zaragoza y su entorno y consolidar 100.000 hectáreas de regadío. La preocupación en torno al proyecto se ha reactivado a raíz de los anuncios de la propia Confederación Hidrográfica del Ebro de que pretende ejecutar una pantalla de hormigón para impermeabilizar la ladera e independizarla del embalse (cosa harto imposible para algunos técnicos consultados) y para la instalación de drenajes que asuman las escorrentías procedentes de la sierra del Leyre. Estas obras, aún no presupuestadas y sin fecha de ejecución ya que se está redactando su proyecto, son de un alto grado de complejidad y a buen seguro que van a suponer una partida económica notoria. Una más en un presupuesto de obra que ya cuadruplica la previsión inicial de hace casi dos décadas. Además, el equipo municipal que gobierna el Ayuntamiento de Zaragoza también se ha mostrado crítico con el proyecto y ha asegurado recientemente que la capital aragonesa no necesita el agua del recrecimiento de Yesa puesto que está ya bien abastecida en la actualidad.

RIFIRRAFE CON EL GOBIERNO FORALTejerina subrayó que los controles son constantes para garantizar la seguridad y controlar la ladera derecha mediante “instrumentos de última generación” e información que interpretan “expertos externos”. “Todos los análisis tras las obras de emergencia en la ladera derecha confirman que no hay movimientos significativos, pero ni en esta ni en otras obras se va a escatimar dinero para asegurar las máximas garantías medioambientales y de seguridad”, reiteró. Por último, la ministra no dejó pasar su intervención para añadir que “nada de lo hecho es desconocido por el Gobierno de Navarra”, cuestión en la que desde luego el Ejecutivo foral no está de acuerdo. De hecho, en la junta de obras, los representantes del Gobierno foral le transmitieron a la CHE que se habían enterado a través del Boletín Oficial del Estado de la licitación por más de 6 millones de la demolición y adecuación de las urbanizaciones Lasaitasuna y El Mirador de Yesa, que fueron desalojadas y expropiadas en su día.