Polémica en Sara y Larrun

Iñigo Imaz - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Con un presupuesto inicial de más de 36 millones de euros, el Departamento de los Pirineos Atlánticos y el organismo público francés que gestiona las estaciones en altura (EPSA) presentaron en junio de 2017 un polémico proyecto conocido como La Rhune 2020. Vecinos y asociaciones protestaron ante un proyecto que supone la apuesta por el aumento del número de turistas que visitan cada año el mítico monte Larrun laburdino y navarro. Colectivos de ecologistas y baserritarras creen que el proyecto es insostenible medioambientalmente. Además y en efecto, Larrun es un espacio incluido en la Red Nature 2000.

Anualmente, 350.000 personas acuden al barrio de San Ignacio (de donde parte el famoso tren de cremallera de Sara inaugurado en 1924) incapaz de absorber la oleada de turistas que intentan estacionar sus vehículos. Las actuales 300 plazas del aparcamiento se ampliarían en otras 500. Se plantean también ampliar los usos comerciales y mejorar los accesos que actualmente consisten en una carretera de doble sentido y un único carril, lo que provoca atascos constantemente debido a que cientos de coches y caravanas ocupan los márgenes de los viales.

En la cima del monte, se plantea la construcción de una estructura colgante que cumpla funciones de mirador y bordee la cumbre de Larrun, lo que implicaría a diversas instituciones como son los gobiernos francés, aquitano y el de Navarra, así como la Mancomunidad del Pays Basque y los municipios de Azkain, Sara y Urruña, en Iparralde, y al ayuntamiento de Bera, por la parte navarra. Es esta última propuesta de mirador la que más críticas ha recibido y que ha propiciado ya miles de firmas dirigidas al presidente del departamento, Jean-Jacques Lasserre, y al responsable de los proyectos de desarrollo, Thomas Zellner.

El objetivo de las instituciones públicas que impulsan el proyecto es el de desarrollar los trabajos entre los meses de octubre y marzo de cada año con el objetivo de evitar que las obras afecten a la temporada en la que más visitantes recibe la villa de Sara, que por ahora ha mostrado por boca de su alcalde, Battitte Laborde, un apoyo claro a pesar de la polémica desatada en el municipio. Cabe indicar por cierto que Sara esta considerada una de las villas más bonitas y mejor cuidadas del Estado francés.El autor es concejal colaborador de Nafarpress