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Personajes que vuelven para quedarse

Un grupo de vecinos y vecinas de la Txantrea reaviva su tradición carnavalera recuperando protagonistas de su historia

Laura Garde | Javier Bergasa - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Delante, de izquierda a derecha, Natxo Nagore (Joseba de Osacáin), Ainhoa Garaikoetxea (Jakagorri), Erkuden Txokarro y Yolanda Rupérez (Cuatromangas). Atrás, de izquierda a derecha, Juanan Vera (mayoral), Íñigo Martiartu y Arantza Rupérez.

Delante, de izquierda a derecha, Natxo Nagore (Joseba de Osacáin), Ainhoa Garaikoetxea (Jakagorri), Erkuden Txokarro y Yolanda Rupérez (Cuatromangas). Atrás, de izquierda a derecha, Juanan Vera (mayoral), Íñigo Martiartu y Arantza Rupérez. (JAVIER BERGASA)

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  • Delante, de izquierda a derecha, Natxo Nagore (Joseba de Osacáin), Ainhoa Garaikoetxea (Jakagorri), Erkuden Txokarro y Yolanda Rupérez (Cuatromangas). Atrás, de izquierda a derecha, Juanan Vera (mayoral), Íñigo Martiartu y Arantza Rupérez.

“En la mayor parte de la tradición carnavalera los personajes son quemados. En este caso no va a ser así”

txantrea- Para conseguir que algunos de los personajes históricos de la Txantrea vuelvan y se queden en el barrio, el primer paso es recuperarlos. Y esto es lo que ha hecho un grupo de vecinos y vecinas que no ha parado de trabajar desde que en noviembre puso en marcha su proyecto de carnaval. Así, Jakagorri y su amigo Joseba de Osacáin revivirán sus hazañas mañana. “Hace unos años, el grupo Jai Batzordea (la comisión de fiestas) quiso recuperar la tradición, pero no lo consiguió. Este año, después de preparar halloween y otras celebraciones, nos animamos un grupo para hacerlo”, explica Arantza Rupérez, miembro de la organización.

Documentarse era lo más importante. Junto a Mikel Velasco y Asier Urzain, entre otros colaboradores de la revista Auzolan, se pusieron manos a la obra e indagaron hasta topar con un relato de 1596 que recogía el robo de una bandeja de plata cuyos protagonistas son dos ladrones de la Magdalena. “El barrio de la Txantrea es nuevopero el de la Magdalena es muy antiguo. Era un lugar de paso, justo tras salir de las murallas de Pamplona. Había posadas para peregrinos, un hospital...”, añade Erkuden Txokarro.

El personaje principal es Jakagorri. Impulsado a robar por las condiciones de vida de su época, se distingue por su generosidad: es conocido en la zona y cuando puede, comparte lo que tiene con sus vecinos. Siempre va acompañado por Joseba de Osacáin, fiel amigo que lo encubre. Los hechos suceden en la posada Larrasaña, cuyo propietario fue Miguel de Larrasaña. El mayoral del pueblo, que debía haber sido nombrado por los vecinos, fue escogido “a dedo” por el chantre. Para compensarlo, quiso regalarle una bandeja de plata y sin dinero para comprarla, había decidido subir los impuestos a los vecinos. Sin embargo, no perpetró su plan porque Jakagorri llegó a tiempo para robar el objeto al platero que visitaba Pamplona. Tras una persecución de la guardia, los ladrones y la bandeja no fueron encontrados: solo se hará cuando los vecinos y vecinas de la Txantrea lo necesiten.

“En la mayor parte de la tradición carnavalera, los personajes son quemados para deshacerse de lo malo. En este caso no va a ser así, no podemos hacerlo. Jakagorri fue un protector para los vecinos del barrio”, esclarece Rupérez. Por eso mañana, tras la kalejira de las 18.30 horas, representarán la escena en la plaza Ezkaba (si llueve, en el polideportivo de Eunate), y el sábado, en el desfile de carrozas, los protagonistas, escoltados por los joaldunak, se escaparán para no ser encontrados hasta el año que viene, cuando regresen para compartir otras de sus aventuras.

artesanía y divulgaciónAdemás de los personajes reales, la organización ha querido introducir otros. Entre ellos, Cuatromangas, compinche de Jakagorri, o Simona Suritorena, esposa de Miguel de Larrasaña. “En paralelo a la parte real que hemos podido rescatar, hemos buscado otros elementos que den juego en el teatro”, subraya Arantza.

Aquellos que participan en la obra son vecinos y vecinas voluntarios. Colectivos como el grupo de dantzas tampoco quisieron perdérselo: “Las dantzaris se meten en el papel de lavanderas. También hemos querido ser reivindicativos. A su vuelta del trabajo, son las encargadas de poner el baile sobre el escenario mientras reclaman a su jefe mejores condiciones laborales”, apostillan.

Trabajando a contrarreloj desde después de Navidad, Íñigo Martiartu y Erkuden han sido los encargados de diseñar y elaborar el atrezo: “Los trajes de los ocho personajes del espectáculo están hechos con sábanas y colchas recogidas de los Traperos de Emáus. Siguen el patrón de ropas medievales”, ilustra Erkuden. También han sido los artífices de las máscaras y los gorros y otros complementos de las lavanderas.

Ilusionados con la iniciativa, su próximo objetivo es que el año que viene los colegios e institutos de la Txantrea traten en carnaval la tradición e historia de su barrio para no perderla: “Hasta ahora estudiaban el carnaval rural de distintas zonas de Navarra. Nos gustaría que incluyesen el nuestro”, manifiestan. Para ello, cuentan con la ayuda de Polo Gartzia, un chico de la Txantrea que ha plasmado en un cómic la historia de Jakagorri y sus compañeros: “Esperamos que estos personajes nos acompañen durante muchos más años”, concluyen.

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