Música

El discreto encanto de Núria Graham

Por Javier Escorzo - Viernes, 9 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

CONCIERTO DE NÚRIA GRAHAM

Fecha: 02/02/2017.Lugar: Subsuelo. Incidencias: Bastante público, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo que hacía y que había otras citas (musicales y deportivas). Algo más de una hora de actuación.

El mismo fin de semana que, en la gala de entrega de los premios Goya, las actrices reivindicaban la visibilidad de la mujer en el mundo del cine (y por extensión, en el mundo en general), en la comarca de Pamplona asistíamos a dos conciertos de liderazgo femenino. El primero, de Chica Sobresalto, ya fue reseñado en estas mismas páginas. El segundo, que actualmente nos ocupa, fue el de Núria Graham en el Subsuelo. A pesar de que sus estilos son diferentes, las dos artistas comparten juventud;esperemos que no sea una simple coincidencia y que las nuevas generaciones vivan esta convivencia entre hombres y mujeres como lo que es: algo totalmente normal. Centrándonos en lo estrictamente musical, Núria Graham está actualmente presentando su segundo disco, Does it ring a bell?, con el que no ha hecho sino confirmar las buenas sensaciones que ya provocó con su debut (Bird Eyes). La crítica ha ensalzado su trabajo y el público disfruta de sus actuaciones, no solo en España, sino también en otros países europeos. Una prueba de ese apoyo popular con el que cuenta es, sin ir más lejos, su concierto de Pamplona, que se celebraba dentro del ciclo Girando por Salas, en el que los grupos seleccionados fueron elegidos por votación.

En el Subsuelo comenzó con Hide your emotions (somewhere safe). Arrancó ella sola con su guitarra eléctrica, aunque al poco tiempo se le unió el resto de la banda (teclados, bajo y batería). No se dirigió al público hasta el final de la tercera canción, cuando manifestó estar encantada de volver a tocar en Pamplona. Al igual que sucede en el álbum, en directo ofreció un sonido más crudo y elaborado que el que había mostrado en su primer trabajo. Si cuando se dio a conocer se le englobó dentro del nuevo folk, con su segunda entrega se ha desmarcado, escorándose hacia hechuras más robustas, propias del pop y del rock. Buscando referentes cercanos, antes estaba cerca de artistas como la también catalana Joana Serrat, mientras que su actual etapa puede recordar más a los tres discos que Christina Rosenvinge grabó en Nueva York cantando en inglés (por cierto, Christina está a punto de publicar disco en El Segell, la misma compañía discográfica de Núria). Obviamente, sus músicos remaron en la misma dirección sonora, con unos desarrollos instrumentales que rozaban la psicodelia, dejando en el olvido ese folk al que solía asociársele. Así pudo comprobarse, por ejemplo, en su nuevo single, Smile on the grass, en el que brillaron especialmente los arreglos de teclado.

En el primer bis volvió a quedarse sola para interpretar una desnuda versión deThe stable, cuya letra narra la historia de un encuentro en una hípica, según explicó. No estaba previsto, pero tal fue la insistencia del público al pedir (en catalán) una nueva propina que, tras consultarlo con la sala, ofrecieron su particular revisión del Toxicde Britney Spears (aparece en su EP In the cave) con el que se despidieron definitivamente.