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“El ladrón gritó: ‘¡esto es un atraco!’ y mi marido se pensó que era una broma”

Vecinos y comerciantes del barrio donostiarra de Intxaurrondo frustran un robo en el estanco-librería Gurutze inmovilizando al atracador que, pistola en mano y encapuchado, agredió violentamente al dueño

Alex Zubiria - Viernes, 9 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Gurutze García, mujer del atracado, en el centro, junto a dos comerciantes, Montse Coder y David García.

Gurutze García, mujer del atracado, en el centro, junto a dos comerciantes, Montse Coder y David García. (Iker Azurmendi)

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  • Gurutze García, mujer del atracado, en el centro, junto a dos comerciantes, Montse Coder y David García.

donostia- El barrio donostiarra de Intxaurrondo volvió ayer poco a poco a la normalidad tras el susto acaecido a última hora de la tarde del miércoles, cuando los vecinos y comerciantes del paseo Zubiaurre frustraron un atraco a mano armada en el estanco-librería Gurutze. Un varón de 61 años, encapuchado y armado con una pistola falsa, golpeó violentamente al propietario del negocio, Julen Zabalza, dejándolo inconsciente, antes de que los vecinos y comerciantes de la zona dieran la voz de alarma y pudieran reducir al atracador a su salida.

Gurutze García, mujer de Julen, no había asimilado todavía ayer lo ocurrido mientras atendía a los clientes del estanco entre los restos de cajas y cristales rotos por el forcejeo ocurrido el día anterior. “Es algo surrealista, ves las imágenes del vídeo y no te lo crees. Es algo que pasa en las películas americanas, aquí no”, señaló la mujer, todavía algo nerviosa, a este periódico.

Poco antes de las 20.00 horas del miércoles, justo en el preciso momento en el que los negocios de la calle ya se preparaban para echar el cierre, un varón encapuchado entró en el estanco aprovechando que en ese momento no había ningún cliente. “Se acercó a Julen y le gritó: ¡Esto es un atraco! Mi marido, que es muy bromista, se pensó que era una broma que alguien le hacía y empezó a reírse”, relata la mujer.

No obstante, el atraco no era ninguna broma y el ladrón, tras cruzar el mostrador y acercarse al dueño, le exigió que bajara las persianas amenazándole con una pistola. El propietario se negó, por lo que el hombre comenzó a golpearlo violentamente con la culata del arma hasta dejarlo inconsciente. Tras ello, cerró la puerta de la tienda por dentro y ató los pies y las manos del propietario con cinta aislante.

“Hoy -por ayer-, mi marido no entiende lo que ha pasado y se pregunta: ¿Qué he hecho yo para que me hiciera esto?”, aseguró Gurutze.

“sabía que había otra salida”Junto al estanco hay otros dos establecimientos, la carnicería Pier y el bar Zubiaurre, que en el momento de los hechos todavía se encontraban abiertos. Los clientes de este último dieron la voz de alarma al oír los golpes procedentes del interior del estanco.

David García, gerente de la cafetería, estaba atendiendo a unas personas cuando uno de los clientes que estaba sentado en la terraza entró gritando que algo había pasado.

“Salí y vimos a través del cristal que Julen estaba tendido en el suelo, con sangre por todos los lados, y un hombre de espaldas y encapuchado revolvía todo en la trastienda”, relató García, quien no dudó y volvió a la cafetería para llamar rápidamente al 112. “Llegaron enseguida, pero cualquier minuto en esa situación se nos hizo eterno”, añadió.

Montse Coder y Pier Alberdi, carniceros del otro establecimiento, también salieron a la calle nada más escuchar los gritos. “No sabíamos qué hacer. Julen estaba en el suelo atado y el atracador parecía buscar la salida trasera. Le gritamos y golpeamos la puerta diciéndole que saliera, pero no quería”, explicó Alberdi, quien, fruto de la impotencia cogió una madera “que no sé ni de dónde salió” y rompió parte de la cristalera de la puerta.

“El ladrón sabía que había una salida por atrás, estoy segura. Lo que pasa es que no la encontró”, aseguró Gurutze.

Varios de los vecinos se dirigieron a la puerta de atrás con el objetivo de coger al atracador en su intento de huida, mientras que en la parte delantera continuaban exigiendo su salida. “No nos hacía ni caso, decía que le dejáramos sitio para que pudiera escapar”, comentó Montse.

Al final, este accedió a salir y en cuanto lo hizo, el grupo que aguardaba se abalanzó sobre él reteniéndole contra el suelo. “Alguno hasta le dio alguna patada”, aseguró un grupo de vecinos que fue testigo de los hechos.

Alberdi trató de reanimar al dueño del estanco, que se encontraba muy desorientado y apenas podía hablar. “Al final ha resultado ser menos de lo que era, pero en ese momento nos asustamos mucho”, explicó el carnicero.

Los agentes de la Ertzaintza detuvieron al autor del suceso nada más llegar y los servicios médicos atendieron a Julen, quien presentaba varios golpes, además de una neumonía que ya padecía previamente, por lo que fue evacuado al Hospital Donostia.

“Está mejor ya, un poco nervioso y con muchos moratones, pero nada grave”, explicó la mujer del atracado a varios vecinos que se acercaron al estanco a preguntar por su estado de salud.

extrañados por el atracoUn grupo de vecinos que no quisieron identificarse aseguraron que hace tan solo unos días otro estanco del barrio también sufrió un atraco. “No sé qué es lo que pasa, pero es raro que pasen estas cosas aquí”, añadieron inseguros.

Tanto a ellos como a los protagonistas del atraco frustrado les parece “increíble” que algo así haya ocurrido en una calle tan concurrida. “Esto normalmente está lleno, no podemos comprenderlo”, aseguró Alberdi.

El detenido, de 61 años de edad, posee antecedentes delictivos y pasará a disposición judicial tras la finalización de las diligencias policiales.

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