Los gallos despiertan a la primavera en Baztan

mÁs de medio millar de niños y niñas en edad escolar tomaron parte en la fiesta que da paso al carnaval en el valle


Un reportaje de Lander Santamaría
Fotografías Juan Mari Ondikol

Viernes, 9 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El niño Unax Arraztoa, de 3 años, en el momento de tocar el gallo que podrá llevarse a casa.

El niño Unax Arraztoa, de 3 años, en el momento de tocar el gallo que podrá llevarse a casa. (Ondikol)

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El niño Unax Arraztoa, de 3 años, en el momento de tocar el gallo que podrá llevarse a casa.

un total de 13 gallos, sin ningún temor al número por lo de las supersticiones, se utilizaron ayer en la típica fiesta infantil de Orakunde en Elizondo, y al menos una cantidad similar o mayor en el resto de los pueblos del Valle de Baztan. Símbolo solar y de la cristiandad, el gallo es el eje de un festejo ancestral cuyo significado se pierde en la noche de los tiempos y que en Baztan, con los cambios inevitables de los usos y hábitos sociales, mantiene todavía su vigencia.

La jornada es enteramente una fiesta, por supuesto en lo lectivo, para la chavalería y para quienes están en puertas de la adolescencia, pero de ninguna manera para su profesorado, alcaldes o alcaldesas y kargodunak (ayudantes, literalmente “los que tienen cargo”), madres y padres. Por el contrario, todos ellos y muy en particular maestras y maestros que deben multiplicar su atención e indicaciones, tienen un día bien ajetreado con trasladar a su alumnado por el pueblo, organizar juegos, ayudar a servirles en la comida, ocuparse de todo lo relativo a la carrera del gallo, la merendola y el bailongo de fin de fiesta.

Ni que decir que todos acaban agotados y que a la chiquillería en tal día no es necesario decirle dos veces que se vaya a la cama después de un día pleno de jolgorio y emociones. Orakunde, Oilardantza como le dicen en Erratzu y Egun Ttun Ttun en Arizkun es, posiblemente como ningún otro, el gran día del niño en el Valle de Baztan.

trilogíaOrakunde o sus formas castellanizadas Jueves Gordo o Día del Gallo es la tercera de la antigua trilogía festiva que lleva directamente a los carnavales. Habitualmente, comienza con una misa en la parroquia (antes de obligado cumplimiento y ahora en función de la familiar religiosidad) en la que los párrocos acostumbran a hablar a niños y niñas de respeto y valores humanos, y con el ite misa est empieza el jolgorio.

Toda la grey escolar, desde infantil hasta 2º de ESO, juega y baila hasta la comida que se les ofrece en todos los restaurantes (en el caso de Elizondo) por superar el aforo. Y con el postre, todos a plazas y frontones en los que se desarrolla el acto principal de la fiesta.

caza del galloLos gallos de Elizondo procedían de Akullegi (10) y del barrio de Txokoto los tres restantes. El juego consiste en que un grupo de alumnos de un curso parten de un lado del frontón con los ojos vendados y a ciegas (con los más pequeños no se hace) y en el otro extremo se deposita un gallo en el suelo. A una señal, los participantes corren a buscarlo “armados” con espadas parecidas a alfanges árabes adornadas con lazos de colores, y el primero que lo toca se lo lleva para casa. El espectáculo es precioso, la chavalería disfruta con el juego y otro tanto ocurre con los espectadores, que animan a los participantes con un griterío fenomenal. La forma en que se desarrolla este antiquísimo ritual ha sufridos grandes cambios, pero es el que da sentido a la fiesta.