El Ayuntamiento de Pamplona busca frenar la acción de los castores, que han dañado más de 80 árboles

El Consistorio estudia medidas preventivas mientras realiza seguimiento de las incidencias y mitiga las situaciones de riesgo - El Servicio de Zonas Verdes solicitará colaboración del Departamento de Medio Ambiente para evaluar modelos de protección y resultados

D.N. - Viernes, 9 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 12:33h

Uno de los árboles dañados por castores en las orillas del Arga.

Uno de los árboles dañados por castores en las orillas del Arga. (Ayuntamiento de Pamplona)

Galería Noticia

Uno de los árboles dañados por castores en las orillas del Arga.Efectivos de bomberos y agentes de Policía Municipal, en la zona donde los castores habían intervenido.Los hermanos Unai y Luken Urra, junto a los chopos roídos por los castores en Itxako.El tronco de un árbol, roído por los castores en el la orilla del Arga.El tronco de un árbol, roído por los castores en el la orilla del Arga.
  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

PAMPLONA. El Ayuntamiento de Pamplona está estudiando en estos momentos las medidas preventivas que podrían aplicarse para evitar los daños ocasionados por los castores mientras de forma paralela realiza seguimiento de las incidencias que se producen y trabaja para mitigar las situaciones de riesgo que se descubren.

El Servicio municipal de Jardines y Zonas Verdes va a solicitar la colaboración del Guarderío del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra para evaluar los distintos modelos de protección y sus resultados de cara a ir estableciendo un único sistema en zonas donde puedan producirse afecciones por castor, aunque es un trabajo de control y conservación a muy largo plazo. Está previsto que próximamente se produzca una reunión entre ambos servicios.

El Ayuntamiento a finales de 2017 comprobó que los castores habían causado daños en la masa arbórea en las riberas del Río Arga a su paso por Pamplona. Según un informe del Servicio de Jardines y Zonas Verdes, fueron afectados concretamente 83 árboles de más de 20 cms. de diámetro, una medida marcada porque los de menor grosor son más difíciles de controlar, aunque se sabe que han sido afectados en gran número. Los roedores habían anillado total o parcialmente los ejemplares provocando en algunos casos su caída y dejando otros en riesgo de desplome.

Tras inspeccionar las zonas susceptibles de haber sufrido daños, las mayores afecciones encontradas por los técnicos estaban en la campa de Caparroso, entre las pasarelas y el Puente de la Magdalena;en la orilla de Errotazelai, entre el puente de Miluze y el Puente de Landaben y en la orilla del Arga en Landaben, entre esos mismos puentes. La quinta zona afectada era la orilla del Arga en la Vuelta de Arantzadi.

Existen además daños difíciles de cuantificar en ejemplares de menos de 20 cms. en diversos espacios. Como muestra, en el talud de la orilla del río en la Rochapea, entre el Puente del Vergel y el Puente de Oblatas, se han visto eliminados todos los Populus y en Aranzadi los castores han comenzado a comerse los fresnos plantados en los márgenes del camino. En este caso, los daños pasan más desapercibidos porque es más difícil ver los tocones entre los arbustos de la orilla a la que el acceso es complicado;porque hay tocones que se han perdido por exceso de sombra o por labores de desbroce y por el ocultamiento de ejemplares afectados (en este caso, de cualquier diámetro) debido a la elevada altura de la lámina de agua el día de recuento.

Por ejemplo, entre las medidas preventivas para proteger el arbolado que se estudian se encuentran las pruebas que está realizando el Consistorio en las riberas del Arga con la ayuda del personal del tajo de ríos de Empleo Social, que está acompañado en todo momento por un inspector del Servicio de Zonas Verdes encargado de controlar la evolución de los trabajos y proponer medidas de actuación inmediatas. Así, se están colocando en la margen izquierda de la Magdalena, entre el Club Natación y el puente, dos posibles métodos para evitar los daños al arbolado. Ambos tienen en común la instalación de una malla metálica alrededor del tronco, aunque de distinto tipo y con formas diferentes de sujeción. En el primer caso la parte baja del ejemplar se rodea con una malla liviana, tipo gallinero, sujeta mediante bridas. En el segundo, es una malla electrosoldada sujeta con picas o estacas.