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“Últimamente estoy pintando mucho más fluido"

Fermín Alvira se vuelve más ligero


Un reportaje de Paula Etxeberria - Sábado, 10 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Fermín Alvira.

Fermín Alvira. (Oskar Montero)

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  • Fermín Alvira.

Fermín Alvira se ha soltado;ha quitado peso a su pintura, en la que lo cotidiano fluye ahora a un ritmo más vital y natural que nunca. Este giro, que tiene que ver con las técnicas pictóricas que emplea últimamente el artista pamplonés, todas al agua, pero también con su concepción de la pintura como metáfora de “lugar de descanso, de refugio”, de espacio vivible y, mejor aún, deseable para habitar, se hace patente en la exposición que acoge el Pabellón de Mixtos (planta baja) de la Ciudadela.

Allí puede contemplarse hasta el 18 de marzo una muestra del trabajo realizado por Fermín Alvira en los dos últimos años y dividido en dos grandes temas: el paisaje, que ahora como novedad cobra una presencia más rotunda, y la figura humana, que ya era más habitual en la obra del pamplonés. Es el reencuentro de Alvira con el público de su ciudad, donde no exponía de manera individual desde 2014 (entonces en Ormolú).

Un reencuentro que será una grata sorpresa para quienes siguen la obra del artista, por el tratamiento novedoso de sus obras: “Últimamente estoy pintando mucho más fluido, más suelto, jugando más con el azar, con la mancha. Eso tiene que ver por un lado con las técnicas que utilizo y que son todas al agua, porque ya hace un tiempo que eliminé disolventes, incluso el óleo lo trabajo al agua, y también el acrílico, la acuarela, la tinta, hay mucha tinta china en esta exposición, a veces mezclada o camuflada. Y tiene que ver también con la metáfora que encuentro en la pintura respecto a la vida: al final creo que la pintura nos puede ofrecer un espacio en el que querer vivir. ¿Y quién no quiere que la vida sea fluida, que las cosas que ejercen mucho peso sobre nosotros puedan diluirse?”, reflexiona Fermín Alvira. Y apunta al respecto que “en la vida, hasta conduciendo, hasta hablando queremos fluidez. Y yo eso lo encuentro en la pintura, y ojalá que el público encuentre también ese eco en la exposición”, desea.

El trabajo más reciente de Alvira está lleno de contrastes que conectan con las tensiones internas, con la vida, fluidez/densidad, vacío/lleno, ligero/ pesado, azar/control, orden/caos, luz/sombra, color/no color. El gesto, la mancha y el azar forman parte del proceso de trabajo, atendiendo al dibujo y la composición como ejes fundamentales, y al color como vehículo de expresión emocional.

El vínculo y la cercanía con los motivos pintados son una constante tanto en el retrato como en el paisaje. “Aunque en la figura humana yo pretendo un tratamiento que tienda a lo universal, al final es mi familia la que aparece ahí. Y en el paisaje sucede parecido, intento evitar el tópico, el paisaje reconocible, facilón, pero en realidad es un paisaje cercano, es el paisaje navarro o de las costas cercanas, así que también hay ahí ese vínculo de mi convivencia con esa naturaleza”, cuenta el pintor, quien asegura que el género del paisaje le “devuelve algo” muy valioso, tanto cuando lo pinta como cuando lo vive en paseos por la naturaleza.

dos géneros

Dos mundos imprescindibles

Cada uno de los dos géneros pictóricos que cultiva le aporta a Fermín Alvira “algo diferente”. “De hecho, me he dado cuenta, a posteriori, de que en mi obra la figura humana no convive con el paisaje, y el paisaje no convive con la figura humana. Es porque me ofrecen cosas diferentes y no quiero renunciar a ninguna de las dos. La figura humana la veo más compacta;en ella reside el carácter, la fuerza misma del ser humano, su pasiones y sus valores. Un retrato es psicológico porque el modelo se ofrece a él, pero sobre todo porque la psique del pintor está en él más presente que nunca”, asegura. Sobre el paisaje, “es más abierto, más envolvente, más atmosférico. Encuentro en él valores eternos”, dice, en el sentido de que considera que en la naturaleza lo humano y lo divino se dan cota.

Aunque reconoce que el paisaje se lo pone “más fácil” en esa búsqueda de universalidad y fluidez, la intención es la misma cuando trabaja figura humana: “Los fondos siempre cogen esa mancha ligera. Intento evitar el cuadro denso, pesado;creo que si pusiera un fondo más descriptivo a las figuras llegaría a hacer un cuadro pesado, y no me apetece”, dice mientras recorre con la mirada las obras expuestas, que se presentan en formatos y soportes muy diferentes.

Pasados los “nervios” propios de los preparativos, a Fermín Alvira le toca ahora “disfrutar” de la exposición. “Esta sala (planta baja de Mixtos) me apetecía mucho. Trabajé aquí cuando me dedicada al montaje de exposiciones, nunca había expuesto en ella y me parece muy atractiva”, dice, consciente del “privilegio que es exponer aquí”. “Sé que es muy difícil, que hay una avalancha de solicitudes, somos muchos artistas y hay pocos espacios. Así que no me puedo quejar. Pero veo que el momento es duro, veo compañeros que lo pasan mal” ante la imposibilidad de mostrar su obra. Alvira cree que “sería bueno apostar por salir de Pamplona”, pero, asegura, “es duro. Es una inversión económica sin retorno, y una inversión de tiempo, de energía, de todo. Un salto al vacío”.

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