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El ayuntamiento de Ultzama “excluyó” a la oposición del proyecto de la planta de biogás

El grupo de NaBai en el Consistorio preguntó en 2010 a Pérez Arregui qué pasaría si la idea salía mal

Andoni Irisarri Javier Bergasa - Sábado, 10 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Mikel Irujo, actual delegado del Gobierno foral en Bruselas y exconcejal de Ultzama, ayer en la comisión.

Mikel Irujo, actual delegado del Gobierno foral en Bruselas y exconcejal de Ultzama, ayer en la comisión. (JAVIER BERGASA)

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Mikel Irujo, actual delegado del Gobierno foral en Bruselas y exconcejal de Ultzama, ayer en la comisión.

“Desde Alcaldía nos insistían en que si las cosas iban mal no iban a afectar al Ayuntamiento”

Pamplona- La mayoría absoluta cosechada por Agrupación Ultzama (la sigla local afín a UPN) en las elecciones municipales de 2007 permitió al alcalde Patxi Pérez Arregui y a los ediles locales dos cosas: impulsar sin trabas políticas el proyecto de la planta de biogás y de paso “arrinconar” a los tres concejales de Nafarroa Bai en la oposición, “que apenas contaron con información fluida del proyecto”. Fue la principal denuncia que hizo ayer Mikel Irujo, actual delegado del Gobierno de Navarra en Bruselas y exconcejal en el Ayuntamiento de Ultzama, y que ayer protagonizó la comparecencia más esperada de la mañana, que concitó a una de las pocas voces críticas con el proyecto. Porque fue el grupo de NaBai en la localidad, formado por tres concejales, el único que alertó antes de que se inaugurase la planta de que aquel producto milagro podía terminar en desastre si no se realizaba un análisis más exhaustivo de todos los posibles escenarios. La quiebra fue finalmente una realidad, y propició la pérdida de una ingente cantidad de ayudas.

Irujo no tuvo reproches ni para el exalcalde ni para los exediles;no quiso ir más allá a la hora de hacer otras consideraciones que no fuesen estrictamente políticas (por lo demás, bastante discretas);e incluso aseguró que su grupo municipal, NaBai, estaba a favor de la planta.

sospechasPero eso no quita para que centrase la mayor parte de sus críticas en lo que a su juicio fue una constante alrededor del proyecto: una sensación global de “opacidad” ascendente desde que Agrupación Ultzama, valiéndose de su mayoría en el pleno, decidiese excluir a la oposición nada más arrancar la legislatura: “Las dudas vinieron dadas porque desde el primer momento el Ayuntamiento decidió dejarnos fuera del equipo de Gobierno”. A partir de ahí, los interrogantes sólo fueron a más: no ayudaba, por ejemplo y como recordó Irujo, que la única información sobre el proyecto se obtuviese “a través de los plenos”. O ver que al menos tres de los seis concejales de Agrupación Ultzama formaban parte del consejo de administración de Bioenergía Ultzama, la mercantil constituida en 2009 para gestionar la planta. Tampoco que la labor de fiscalización de la planta fuese casi imposible, al no figurar la obra en los presupuestos municipales. Con todo eso, y sospechando que algo podía no ir bien, NaBai llevó al pleno varias preguntas. Era 7 de abril de 2010 y faltaban pocos meses para la inauguración de la planta, y los tres concejales de la oposición quisieron saber cuál era “el plan financiero” y qué ocurriría “si las cosas salían mal”. “Desde Alcaldía nos insistían que nunca iba a tener implicación presupuestaria”, precisó. Lo cierto es que después de eso la planta abonó durante dos años el canon que había pactado con el Ayuntamiento (de 50.000 euros entre 2010 y 2012) y ahora el Consistorio podría afrontar una reclamación de ayudas por parte del Gobierno foral, que considera que no se ha cumplido el plazo de algunas ayudas.

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