Los 200 árboles más vulnerables, vigilados por 35 trabajadores

El tomógrafo, un moderno instrumento, permitirá conocer la base del tronco, el estado de las raíces y el nivel de pudrición

Laura Garde - Sábado, 10 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Álamo de más de 50 años caído en una de las aceras de la Vuelta del Castillo. Fotos: Javier Bergasa

Álamo de más de 50 años caído en una de las aceras de la Vuelta del Castillo. Fotos: Javier Bergasa

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Álamo de más de 50 años caído en una de las aceras de la Vuelta del Castillo. Fotos: Javier BergasaUn álamo de la Vuelta del Castillo será apeado.Un árbol es chequeado con un resistógrafo.

pamplona- 35 trabajadores del servicio de Jardinería del Ayuntamiento siguen y cuidan diariamente el arbolado de Pamplona con el fin de asegurar su buen estado de salud e intentar mitigar, en gran medida, el riesgo de accidentes. Pertenecientes al servicio de Jardines del Ayuntamiento, diez forman parte de las dos brigadas de arbolado (encargadas de realizar las podas), otras once son inspectores en oficina y catorce, jardineros en jardines históricos, como los de la Taconera y la Media Luna.

El arbolado es un elemento fundamental en las ciudades: produce beneficios que mejoran la calidad de vida de las personas. Así lo asegura María José Moreno, técnica del servicio de Jardines del Ayuntamiento de Pamplona, quien destaca su protección contra el viento o su capacidad para retener el polvo ambiental y reducir la erosión: “Un árbol debe ser apreciado por su valor intrínseco y sus múltiples funciones. Y más si se trata de uno de gran porte: son los mejores sumideros de CO2 para combatir el cambio climático y reducir de forma eficaz la polución en las ciudades”. Por ello, el servicio de Jardines dispone de una sección de inspección de zonas verdes en la que está incluida el seguimiento del arbolado, apoyado en un programa informático en el que recogen los datos más relevantes de cada árbol (talla, perímetro de tronco, anchura de copa, evolución...) para lograr su objetivo.

Hasta ahora, el método de valoración está basado en un análisis visual, VTA (Vissual Tree Assesment), y solo en los casos en los que hay muchos indicios de peligro se utiliza el resistógrafo: una aguja de 40 centímetros de longitud que penetra el tronco y mide el nivel de resistencia de la madera, dando una orientación del nivel de pudrición interna. “Estas pruebas se limitan mucho, solo se hacen si es muy urgente porque el propio aparato puede generar una puerta de entrada a patógenos en un árbol que, en principio, estaba sano”, subrayan desde el servicio de Jardines. De hecho, en ocasiones ha sido necesaria la contratación de asistencia técnica externa, que dispone de instrumentos más modernos y, de esta manera, el servicio de Jardines ha solicitado la adquisición de un aparato no invasivo llamado tomógrafo: “Nos va a permitir valorar mejor el interior de los troncos. Funciona con ondas de impulsos. El color que muestren dirá el nivel de pudrición. Esto es un gran avance, podremos comprobar el estado de salud del árbol sin provocarle heridas”.

Como resultado del seguimiento de inspección, realizado diariamente, se analiza la situación en la que se encuentra cada árbol y cuando se observa que la evolución no es óptima pasan a un listado con etiqueta Seguimiento especial: “No es sinónimo de Arbolado de riesgo. Solo supone vigilar de manera más estrecha esos ejemplares. Puede ser que sean recién plantados;que estén afectados en copa, tronco, base o raíces por obras, accidentes de tráfico, climatología o vandalismo;que tengan enfermedades graves que puedan afectar a su futuro;o que presenten una posible debilidad en el tronco por su estructura, entre otras cosas”, esclarece Moreno. Por su parte, el arbolado de riesgo incluye árboles grandes o de un porte suficiente que puedan entrañar un peligro en su caída.

Pamplona cuenta con alrededor de 60.000 árboles y un listado de unos 200 en seguimiento especial, a los que se les prescriben los tratamientos y trabajos necesarios para evitar posibles riesgos: podas, reducciones de copa o, incluso, el apeo si es necesario. Una de las zonas que ahora se encuentra en el punto de mira es la del Arga: “Los castores se comen las cortezas y en esta tala pueden llegar a derribarlos”.

Los hongos son la principal causa de pudrición de los árboles. Hay especies, como el plátano, que los aislan;pero otras, como alguna clase de álamo, hacen que se extiendan más rápido. El servicio de Jardines, que trabaja en colaboración con el de Obras, Alumbrado y la gerencia de Urbanismo, encuentra la mayor dificultad en los ejemplares con afecciones a nivel radicular: “Es muy complicado llegar a la raíz y saber cómo está;y esto es lo que ocurrió con el álamo caído esta semana en la Vuelta del Castillo”, sentencian. Son las raíces las que garantizan el buen anclaje de los grandes ejemplares. Antes, este aspecto no se cuidaba. A simple vista un árbol puede parecer saludable y, sin embargo, que sus raíces se estén descomponiendo. El tomógrafo será también un progreso para esto: se extiende hasta la base del tronco y el inicio de sus raíces.

apeo y vandalismoEl servicio de Jardines del Ayuntamiento intenta evitar la tala, a no ser que sea “realmente necesaria”, como en el caso de algunos de los ejemplares de la Vuelta del Castillo: “Son árboles muy viejos que tienen un gran valor, son patrimonio. Pero hay que evitar accidentes como el del otro día”. Otro de los álamos blancos ubicado en el mismo lugar, será apeado. Asimismo, Moreno muestra su preocupación por los árboles que sufren vandalismo y son dañados por los vecinos. Estos, automáticamente, entran a formar parte de la lista de seguimiento especial: “Les hacen agujeros y cortes con sierras. Creemos que, desde el punto en el que están dañados, son vecinos a los que, por alguna razón, les molestan”, declara. Como ejemplo, pone dos tilos de una zona de Mendillorri que llevan sufriendo agresiones desde el año 2013.