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Basó su vida artística en la experimentación

El fluir de la vida inmortalizado por Juliantxo Irujo, en Ormolú

La galería dedica este febrero al fallecido artista, en una muestra centrada sobre todo en la producción de los 90

Domingo, 11 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Vista general de la exposición, con la obra más reciente (circular) ‘Orígenes’ a la derecha.

Vista general de la exposición, con la obra más reciente (circular) ‘Orígenes’ a la derecha. (Mikel Saiz)

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  • Vista general de la exposición, con la obra más reciente (circular) ‘Orígenes’ a la derecha.

Pamplona- Investigador incansable, explorador curioso con los sentidos siempre abiertos, Juliantxo Irujo (Pamplona, 1960-2015) basó su vida artística en la experimentación sobre los materiales y los procesos técnicos de la pintura. Ya de niño, en plena naturaleza en el pueblo de sus padres, Etxarrentxulo, mezclaba barro con piedras, palos y hojas. Ya entonces exploraba la vida a través de la materia. Y más tarde, como artista-adulto, lo hizo con una intención que va mucho más allá de la técnica, que traspasa a ésta y se funde con la sensibilidad y la emoción: ofrecer a quien contempla su obra la oportunidad de sumergirse en una experiencia de “exploración abierta”, como él mismo decía.

Pintar era para Juliantxo Irujo como recorrer un bosque y sentirse partícipe de su desarrollo. Y eso mismo siente quien contempla hoy su obra, una muestra de la cual exhibe la Galería Ormolú de Pamplona (Paulino Caballero, 42), que dedica su febrero a esta exposición especial que nos vincula de manera natural y orgánica, como el propio Juliantxo Irujo hubiera querido, con la esencia del arte de este pintor.


en constante interacción “Todos sus cuadros eran un homenaje a la naturaleza, a la vida en movimiento”, destaca la viuda del artista, Blanca Abaurrea, quien ha coordinado la selección de los cuadros que exhibe Ormolú. La gran mayoría pertenecen al periodo de producción de Irujo de la década de los 90, aunque hay alguno más reciente, como Elíptico (2011) y el tondo (cuadro en formato circular) Orígenes (2015), uno de los últimos que pintó, atado en una silla cuando no podía hacerlo de otra manera debido a los dolores y la parálisis que le causó la enfermedad que finalmente se lo llevó.

Laberinto de los sentidos, Sabores de la piel, Torrondo, Sueño de Demiurgo, Aparra, Barro y nieve, Luz en la pieloRaíces de tierrason otros de los cuadros que pueden contemplarse en la exposición y que están poblados de células, organismos vivos en continuo movimiento y en constante interacción: fluyendo, entrelazándose, girando, confrontándose, expandiéndose. La trayectoria pictórica de Irujo fue una constante evolución, como el propio ciclo vital. Un proceso de cambio permanente, de fluir constante. El creador y apasionado tanto de la pintura como de la enseñanza se nutría de la observación de la naturaleza para investigar con la pintura. Primero desde la pura emoción, luego evolucionando hacia un mayor análisis, para volver a la emoción, ofreciéndonos la oportunidad de sentir su obra. Irujo quiso abstraer la naturaleza para proyectarse en ella, para fusionarse con esas formas en movimiento, sintiéndose una más de ellas. Proyectando en ellas su inconsciente, las ensoñaciones de su piel;proyectándose él mismo en la humedad, la rugosidad, la porosidad, la fluidez y la interacción de los materiales, en un ejercicio en el que la razón y la sensibilidad tienen el mismo peso.

Ahora somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de fusionarnos con la vida, maravillosa y cruel a la vez. Con la luz y el barro.

La exposición de Ormolú puede visitarse durante todo este mes, de lunes a viernes en horario comercial y el último sábado (día 24) por la mañana. - P. Etxeberria

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