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Mesa de Redacción

La estrategia de enfangar todo, hasta el éxito de Amaia

Por Joseba Santamaria - Domingo, 11 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

No pensaba escribir sobre Amaia Romero Arbizu simplemente por respeto hacia esta joven de 19 años que ha encandilado a millones de personas con sus actuaciones en Operación Triunfo. De hecho, no he visto ninguna de las emisiones semanales, ni de esta edición ni de las anteriores. La televisión actual no es una de mis aficiones y a esas horas menos aún. Pero su creciente interés social y mediático me llevaron a buscar sus interpretaciones a posteriori. No tengo oído sino solo un par de orejas y no puedo valorar el alcance real de sus capacidades musicales -en buena parte posiblemente heredadas de su propia tradición familiar-, pero parece cierto que puede tener por delante una gran carrera profesional si sabe manejar los entresijos de ese complejo y complicado mundo de intereses, fama y dinero y se rodea de personas con capacidad de aconsejarle en la dirección adecuada. Y como persona, resulta encantadora con la naturalidad, alegría, inocencia, frescura y normalidad propias de quien disfruta de la vida a los 19 años. Ha entrado a formar parte de un mundo difícil en el que muchas veces la burbuja del éxito y el negocio acaba dejando un triste rastro de juguetes rotos. Por eso creo que es un momento clave en el que la protección y la sensatez serán claves para que el futuro de Amaia Romero, tanto personal como profesional, sea positivo. Por ello, utilizar la imagen de una chica de 19 que acaba de saltar del anonimato cotidiano al éxito social para buscar el enfrentamiento político con la ocurrencia de que sea la persona que lance el chupinazo de los Sanfermines de este año 2018 es injusto con ella y con su familia y un populista intento de manipulación de los sentimientos de la ciudadanía. Políticamente, es ya caer muy bajo. Es lo que ha hecho UPN planteándolo unilateralmente tan sólo para tratar de poner en un brete al Ayuntamiento de Pamplona y al alcalde Asiron y azuzar de forma interesada e innecesaria otro absurdo debate social. Forma parte de ese modelo de oposición que pasa por enfangarlo todo, desde la situación del pequeño comercio local al euskera, la atención sanitaria o el reconocimiento institucional a las víctimas de ETA y de otras violencias. O, en este caso, convertir en confrontación la alegría compartida en la vieja Iruña por el éxito de una joven pamplonesa en un programa televisivo de gran audiencia. Sin olvidar que UPN propone ahora como método para la elección de la persona encargada del chupinazo sanferminero lo contrario a lo que hizo y dijo durante los 20 años que controló la alcaldía y el Ayuntamiento de Iruña. Se desautorizan a sí mismos, pero les da igual. Confían en que nadie recuerde sus tropelías anteriores con esta cuestión. No tiene sentido alguno la propuesta, y menos aún son aceptables los intereses políticos y partidistas que la impulsan. Seguro que a Amaia, como a cualquier ciudadano o ciudadana de Pamplona, le haría ilusión ese chupinazo, pero tiene mucho tiempo por delante para ello, si llega ese momento algún día, sin necesidad de tener que ser utilizada políticamente -de forma involuntaria además- de esta forma tan burda y chabacana por la estrategia de oposición de UPN.

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