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El comercio en Pamplona: 356 locales menos en 5 años y un cambio de hábitos de consumo

Un informe revela que en el declive del sector han venido influyendo factores como la crisis -que dejó un comprador más exigente-, la competencia de los centros de la periferia o las compras ‘online’

Marivi Salvo | Javier Bergasa - Domingo, 11 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Dos vecinas miran el comercio Zarranz de Estafeta, que anuncia su traslado por obras.

Dos vecinas miran el comercio Zarranz de Estafeta, que anuncia su traslado por obras. (JAVIER BERGASA)

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  • Dos vecinas miran el comercio Zarranz de Estafeta, que anuncia su traslado por obras.

PAMPLONA- La crisis del comercio de Pamplona, que una parte del sector viene atribuyendo en los últimos meses a las obras de amabilización llevadas a cabo por el Ayuntamiento, viene materializándose desde hace varios años atrás, con fenómenos que poco a poco han ido haciendo mella en su situación. Así se desprende del análisis que maneja el Ayuntamiento de Pamplona elaborado por una consultora privada para el Plan Estratégico de Comercio y que ha consistido en un estudio exhaustivo de la evolución del comercio entre 2011 y 2016. Un primer dato: en este quinquenio Pamplona ha perdido 356 comercios, lo que supone más de un 11%. Este escenario se encontró en 2017 el plan de amabilización, un comercio tocado y herido por los cierres, el cambio de hábitos de consumo de los ciudadanos (hacia los centros de la periferia y la compra online) y el desarrollo de la hostelería y el sector servicios, que ha roto, en cierta manera, el equilibrio dotacional en zonas como el Casco Viejo. Pero es que, además, en el momento actual, el comercio está dejando de ser el actor económico central de la ciudad para compartir protagonismo “con la hostelería, la cultura, el deporte, los servicios etc.”. En definitiva, se ha creado una oferta más amplia y atractiva para el consumidor.

Porque en el momento actual del comercio varios han sido los factores negativos que el estudio pone en evidencia. Por un lado, la crisis económica ya supuso una reducción del nivel de renta del consumidor en más de un 7,5% entre 2011 y 2014. Porque aunque la crisis, según dice el informe, “va quedando atrás”, el perfil del consumidor que ha dejado es el de un comprador “más prudente y racional”, mejor informado y consciente en su consumo, en definitiva más exigente. A esto habría que añadir que el comprador se orienta cada vez más hacia otro tipo de servicios (ocio, turismo, cultura, salud y bienestar), un gasto que compite con el destinado a la compra de bienes o de comercio estrictamente hablando. Las compras comparten protagonismo con la hostelería y otras actividades, y la tarta no da para todos.

Además, el comercio electrónico ha dado otro revés y un propiciado un drástico cambio en los hábitos del consumidor, pero es que además, según concluye este análisis, “esto no ha hecho más que comenzar”. Los datos del estudio señalan que en la Cuenca de Pamplona el porcentaje de compra online se sitúa en el 30%, y llega al 44% en el caso de los segmentos más jóvenes, los compradores de menos de 36 años, y los de 46 a 55 años. Peor aún, y a tenor de los datos que se están produciendo en otros países más avanzados en comercio online, “en un futuro cercano de 5 años podría recoger hasta el 7-8% de la tarta de gasto comercial minorista de Pamplona”, lo que “podría tensionar” aún más la ya dura situación.

Continuos cIERRESHa cambiado el comprador, han cambiado los hábitos de consumo, y, de forma paralela, han ido cerrando muchos negocios. El estudio afirma que la caída global del parque comercial pamplonés ha sido del 11,7% (356 comercios menos, de 3.046 a 2.690), lo que se deriva de “un retroceso del parque empresarial en el periodo 2011-2016 vivido en el conjunto de ramas comerciales”, observa el análisis. Y el descenso en la actividad comercial de Pamplona es el mayor de las capitales de su entorno. Casi un 12%, frente a Bilbao (-9,4%), Donostia (-8,7%) y Vitoria-Gasteiz (-5,8%).

¿Cuál ha sido la rama comercial más afectada? La semana pasada la asociación de vecinos AZ ya alertaba de que en el Casco Viejo solo quedaba una tienda de artículos de hogar, y, de hecho, este sector ha sido el que mayor descenso comercial ha experimentado en Pamplona, un 23%, con 92 comercios menos en los últimos cinco años, seguido del de ropa y calzado, con un 16,2% menos, lo que supone 107 cierres de firmas comerciales entre 2011 y 2016.

En el lado de los aspectos positivos, el turismo de ciudad se ve como una oportunidad de mejora, dado que el número de viajeros y pernoctaciones ha venido creciendo en la ciudad, en porcentajes del 8,6% en número de viajeros en 2016 frente a 2015. Son turistas que pueden constituir “un potencial considerable”, se indica. De hecho, el 69% de los comerciantes considera positivo el turismo para la actividad comercial, proporción que se eleva hasta el 76% en el Casco Antiguo. Estos datos harían pensar en la necesidad de desarrollar productos turísticos que abran espacios de colaboración posibles con el “comercio singular de Pamplona” de cara a satisfacer a “un público que busca un producto y servicio diferenciado”.

Y positivo también, y como un potencial a futuro, se presenta una realidad derivada del envejecimiento de la población. Hay vecinos más mayores y, en definitiva, ciudadanos con menos movilidad, más anclados al terreno, en busca de proximidad de servicios y de confianza. Y otro aspecto que el análisis destaca como potencialmente positivo en el desarrollo comercial es la apuesta por la movilidad: “Los cascos urbanos de las ciudades crean progresivamente espacios y ecosistemas de movilidad, tales como peatonalizaciones, parkings, calidad de estándares urbanos, etc.) más amables y atractivos para el peatón que, más allá de los ritmos de cambio de mentalidad que requieren, conllevan en el medio plazo un mayor atractivo”. En definitiva, apuestas como el plan de amabilización, ahora tan criticado por algunos, a la larga repercuten en que el consumidor vuelva a la ciudad. En esta realidad, influye, según se precisa, “el transporte urbano de creciente calidad y el público más joven, “que crecen en esos nuevos procesos, interioriza esas situaciones”. De hecho, el estudio concluye que “todo ello configura un contexto en el que la ciudad y el comercio urbano encuentran crecientes argumentos de complicidad”.

La situación En 2016 había en Pamplona 2.690 comercios, es decir, una superficie comercial de 588.241 m2, que conviven que 1.094 establecimientos hosteleros y de alojamiento, 2.538 de servicios y 557 profesionales. En el municipio se ubican tres grandes equipamientos comerciales como El Corte Inglés, el Centro Comercial Iruña y Carrefour, amén de una creciente red de supermercados urbanos y tres mercados de abastos municipales.

La densidad comercial de Pamplona es del 13,7%, pero llega al 30% en el Casco Viejo y el 39,3% en el caso del Ensanche. El centro agrupa 1.089 comercios (694 el Ensanche y 395 el Casco Viejo). Ambos espacios, con una amplia oferta comercial de ropa, calzado y complementos, con firmas de moda presentes en otras capitales, se consolidan como el espacio comercial de mayor notoriedad y peso en el municipio y por ende de la Comunidad Foral. Un espacio de peso y atractivo que, en cambio, “no ha preservado”, como advierte el informe, al área comercial del centro de Pamplona de la tendencia a la baja. Entre 2011 y 2016, el centro perdió 126 establecimientos (44 en el Ensanche, el 6% de su parque comercial, y 82, el 17,2%, en el Casco Viejo).

SARASATE, UNA BARRERA

Todo este contexto hace necesario seguir mirando al centro como el eje comercial de la ciudad que siempre fue. Y en ello puede repercutir el desarrollo de un espacio que, según el estudio, ahora funciona como una “barrera” entre Casco Viejo y Ensanche: el paseo de Sarasate, que, ahora ya sin coches, podría convertirse en un perfecto bulevar de actividad.

a tener en cuenta

En lo negativo....

La crisis. Los ciudadanos perdieron poder adquisitivo, lo que dejó un consumidor más prudente.

Más servicios, más competencia al comercio como destino del gasto. Los ciudadanos ya no solo destinan su dinero a compras, sino también a ocio, turismo, cultura, salud o cuidados personales, por ejemplo.

Irrumpe el comercio electrónico. El fenómeno del comercio online puede derivar en que en 5 años suponga ya el 8% de gasto comercial minorista de los ciudadanos.

En lo positivo....

El turismo. Se considera un nuevo nicho de oportunidad por el gasto comercial que pueden traer para la ciudad.

Ciudad más atractiva. Se “constata” que la ciudad vuelve a “constituir un espacio atractivo para los consumidores y recupera posiciones, frente a los hábitos de desplazamiento a equipamientos periféricos.

el centro

el casco Viejo el desarrollo hostelero y la pérdida, en parte, del punch comercial

“La pérdida comercial resulta especialmente dramática”, ya que vive una “situación muy vulnerable desde hace años”, en los que, por contra, se ha desarrollado el sector hostelero, con 70 bares abiertos en los últimos 7 años. En el lado contrario, el comercio en los últimos 20 años “ha reducido su oferta en un 44%”. 700 locales tenía en 1991 y 395 en 2016, perdiendo “el punch comercial en favor de otros formatos y equipamientos comerciales periféricos o de las grandes marcas ubicadas en el Ensanche”.

en la comarca8grandes equipamientos

Comenzaron en los 90. Se trata de Itaroa, con 43.800 m2 La Morea, con otros 39.950 m2, Centro Comercial Iruña-Eroski, con 25.784 (junto a Mercairuña, Macro y Toys R ‘us), El Corte Inglés, con 25.988, m2, Leroy Merlin (10.000 m2, Brico Depot (5.755), Carrefour Híper. (5.249) y Decathlon (4.706).

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