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Espacio público para las personas

Por Eva Aranguren, César Lizaso y Esther Korres - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Nadie puede poner cabalmente en duda que peatonalizar calles, restar espacio al vehículo privado, hacer corredores de bicis adecuadamente marcados, bien interconectados y más seguros, y promover el uso del transporte público es algo positivo para una ciudad. Permite recuperar espacio público para las personas, devolver protagonismo al peatón, crear itinerarios más seguros y saludables y mejorar nuestro medio ambiente.

El Plan de Amabilización es un paso hacia esos objetivos, pero no constituye todavía el proyecto de ciudad final en materia de movilidad. Nos falta mucho aún, si nos comparamos con otras ciudades europeas. No obstante, es un paso necesario para terminar con la omnipresencia del coche en el centro, y lo que conlleva de riesgos de atropello, contaminación ambiental y ruido.

Hace pocos días conocíamos en la prensa digital el ejemplo de Pontevedra. En diez años redujo el uso del coche un 70% y el mismo porcentaje de emisiones de CO2. El número de víctimas mortales por atropello bajó un 90%. Cierto es que, paralelamente, sus gobernantes apostaron por no abrir las puertas a gigantes comerciales en el extrarradio y por proteger su comercio local. Esto aquí no es del todo posible: la Ley de Grandes Superficies que impulsó UPN en los 90 ha acarreado la implantación de ocho grandes superficies en Iruñerria. Y ello dibuja un panorama comercial hostil para el pequeño comercio.

Es obvio que cuando se intenta minimizar una opción (en este caso, el uso del coche) hay que fortalecer otras alternativas que permitan sustituirla de manera progresiva y satisfactoria. Y en eso estamos. En ello se afanan todas las áreas municipales implicadas, junto a la MCP y técnicos, profesionales y personas afectadas que están colaborando y haciendo aportaciones a este proyecto. Porque, si uno ama su ciudad apoya toda decisión pública que le beneficie;de manera exigente y crítica, si se quiere, por supuesto, pero sin eludir su responsabilidad de contribuir a mejorar el proyecto final. Queremos insistir en la importancia de participar en este periodo de tránsito previsto dentro del proceso de amabilización, que ha sido flexible desde sus inicios, para atender a todos los colectivos que, legítimamente, hagan propuestas para mejorar el plan. Apostamos por una escucha proactiva y receptiva para conjugar de la mejor manera posible los intereses de todos y todas. Así se hizo en Gasteiz, donde todas las fuerzas políticas se implicaron en el cambio del modelo de movilidad de la ciudad.

En Iruñea, en cambio, los factótum de la derecha (UPN, la CEN y El Corte Inglés) se están dedicando a hacer la guerra a la amabilización, aprovechando las resistencias -siempre las hay ante todo cambio- de algunos comercios, y particularmente y de manera muy poco honesta, su delicada situación. No deja de sorprender que comercios pequeños se sumen a una campaña liderada por un gigante económico como El Corte Inglés, que lejos de ser víctima del yugo del modelo comercial que los tiene sojuzgados, es su causante y una de las marcas que ha impuesto sus condiciones con desvergonzado descaro a toda la ciudad. A El Corte Inglés UPN casi le regaló el mejor solar público que entonces había en Pamplona, obligándonos a las y los iruindarras a renunciar a disponer de una biblioteca general en el centro de la ciudad: la que podría haber sido nuestro Koldo Mitxelena. Se le peatonalizaron con dinero público dos calles y se le dejó construir dos alturas más de las permitidas por la ley. ¿Qué tiene en común el comercio pequeño con este gigante comercial que ha sido todo un privilegiado del Régimen?

Pero es que, además, la endeble situación del pequeño comercio no se debe a la amabilización que acaba de ponerse en marcha, sino a una larga cadena de decisiones políticas y legislativas que han beneficiado claramente a los más grandes. Consecuencia de aquella ley auspiciada por UPN en los noventa, hoy Iruñea es una de las ciudades con más metros cuadrados de grandes superficies por cada mil habitantes de Europa (458,3), tan solo superada por Luxemburgo, según datos de naiz.info. Más recientemente, la ley de apertura en domingos y festivos impulsada por el Gobierno del Partido Popular, socio de UPN en Madrid, culminó la hazaña normativa que está ahogando literalmente al comercio minorista. ¿Cómo puede tener la vergüenza UPN de presentarse ahora públicamente como defensor del pequeño comercio pamplonés?

Añadamos a este marco económico y normativo adverso el rápido crecimiento del comercio virtual. Hoy ya un tercio de todas las compras que se realizan en Navarra se hacen por internet. Solo en un año las transacciones comerciales en la red han subido más de un 40%. Amazon es ya competencia directa de nuestro comercio. Asimismo, la crisis ha reforzado la variable del precio que suelen ofrecer muchas de las franquicias más extendidas. Y de hecho no fue la peatonalización fueron estas las que echaron a los negocios de toda la vida de Carlos III al disparar el precio de alquiler de los locales.

Así, creemos que es erróneo vincular los problemas del pequeño comercio y el Plan de Amabilización. Son múltiples los factores que le afectan, y este último, de ser uno, sería el menor y más fácilmente resoluble, con la implicación de todas y todos. Otros datos avalan claramente el plan, como por ejemplo el incremento en más de un millón de las personas usuarias del TUC en ese mismo periodo y el aumento de peatones en el Casco Viejo. Pero, sobre todo, la positiva valoración de las vecinas y los vecinos, viandantes y ciclistas, y la reducción objetiva de riesgos por atropello, la tranquilidad y seguridad que se ha ganado, la mejora de la comunicación peatonal en el centro y el descenso de la contaminación y del ruido. Es hora de que Iruñea se homologue a otras ciudades europeas en materia de movilidad. Todas las ciudades de nuestro entorno y muchas del Estado ya han dado el paso: Gasteiz, Donostia, Bilbo, pero también Pontevedra, Sevilla… ¿Por qué no Pamplona?

Enarbolar en pleno siglo XXI la hegemonía del coche (por cierto, no desaparece, los parkings siguen en el mismo sitio de siempre), cuando el ejemplo de otras capitales demuestra que el peatón revitaliza el comercio, cuando disponemos de una ciudad perfectamente abarcable y de una red de TUC amplia y estructurada, es ir contra el sentido común y contra un progreso respetuoso y saludable para las personas. Iruñea merece mirar al futuro.

Los autores son miembros de Eusko Alkartasuna de Navarra

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