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la carta del día

Estamos en tiempo de Carnaval, trabajo para fiscales y jueces

Por Ana Figueras Castellano - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un joven de Jaén condenado a pagar 480 euros de multa por difundir un fotomontaje con su cara.

¡Mira que nos hemos vuelto exquisitos! Al parecer, algunas personas no valoran otras bellezas, no valoran la belleza del joven jienense en cuestión.

A mí me encanta su cara con piercing, otras muchas caras de los que se han solidarizado con el condenado y han mostrado su rostro en las redes.

Estamos en tiempo de Carnaval, tiempo de transgresión por excelencia, a ver si tenemos que hacer un casting previo al disfraz a utilizar, no sea que algunas personas se sientan agredidas por lo que ven y se dediquen a denunciar al personal.

Lo curioso del asunto es que una hermandad llamada de la amargura, tela con el nombre que lo dice todo, es la que ha puesto la denuncia.

El joven de Jaén dice, y me lo creo, que “no quería ofender a nadie”, porque las personas que tenemos algunos años recordaremos seguramente a Camilo Sexto en un guapísimo Jesucristo Superstar, y entonces nadie se sintió ofendido.

Tal vez como no había redes… Todo se ha democratizado, todo se ve, y en el instante y la sensibilidad de algunos amargados está a flor de piel.

Pero lo que de verdad me preocupa es todo lo que supone esta condena.

¿Se puede considerar esta foto un delito contra el sentimiento religioso?

¿Se puede considerar indignante que una persona ponga su rostro sobre la de Jesucristo?

¿Se puede aguantar que una foto, un comentario alusivo a un icono religioso y no ofensivo, sea objeto de denuncia a la persona que lo hace?

¿Puede una imagen personal, suplantando un icono, ser considerada delito de odio?

¿No se suplantan miles de cristos y vírgenes todas las semanas santas, todos los belenes vivientes?

Judicializar casos como el de este joven, el de Casandra, Dani Mateo, Wyoming… y muchos más indica que algo no funciona.

Quien pretenda justificar que la utilización de una imagen icónica es una incitación a la violencia tiene un problema con la libertad de expresión.

¿En qué siglo estamos? ¿Qué país estamos construyendo?

Lo que me preocupa, y mucho, es que los jueces y fiscales se dediquen a estos temas y no dediquen tiempo a esclarecer, juzgar, y si cabe condenar, a las personas que incitan al odio con actuaciones de vejación y maltrato a los emigrantes, homosexuales y otros casos de desprecio a la persona por diferente.

La preocupación es evidente en el ámbito de la política. Enric Morera, presidente de la Comunidad Valenciana, detecta en su territorio un incremento en estas actuaciones fascistas y de incitación al odio y percibe cierta impunidad.

Lo mismo opina Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, van en ascenso. Más bien hablamos de violencia contra el diferente y más débil en muchos casos. Contra las personas más vulnerables. Ahí me gustaría ver las denuncias de la ciudadanía y la eficacia de la justicia.

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