El sitio de mi recreo

Basta de camelos con las pensiones

Por Víctor Goñi - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

congratulémonos todos por quienes tienen capacidad de ahorro y además pueden permitirse vehiculizarlo a través de planes de pensiones privados, pues a partir de 2025 podrán rescatar su dinero a los diez años sin restricciones, una vez anulados los supuestos habilitantes de desempleo de larga duración, enfermedad grave o riesgo de desahucio. Enhorabuena por tanto a los ocho millones de beneficiarios autorizados para liquidar esas aportaciones acumuladas de 106.000 millones sin aguardar a la jubilación, una gran noticia que merece sin duda un voto entusiasta al PP. En sentido contrario, los bastantes más millones de contribuyentes españoles sin la liquidez necesaria para acceder a planes de pensiones privados pueden perfectamente cagarse en lo que gusten porque las deducciones que conlleva ese instrumento de ahorro ahora incentivado benefician a las rentas más altas, de hecho el 70% de las reducciones fiscales se las aplican quienes superan los 30.000 euros en ingresos. A esa clamorosa regresión tributaria se suma otra aberración todavía más sangrante, pues el Gabinete de Rajoy privilegia los planes privados convirtiéndolos desde la perspectiva conceptual en un sustitutivo del sistema público en menoscabo de su tradicional consideración de complemento de la pensión generada con cotizaciones. Porque el Gobierno del PP continúa resistiéndose al fortalecimiento de un sistema público de pensiones agonizante, que arrastra un déficit anual de 18.000 millones con el consiguiente vaciado del Fondo de Reserva de la Seguridad Social precisamente por la geométrica devaluación salarial que dificulta sostener unos subsidios más elevados que buena parte de los sueldos que los soportan. Ante esa dramática realidad, el Ejecutivo central se afana únicamente en reducir la factura, por ejemplo aumentando el cómputo de la pensión de 15 a 25 años en 2022 y retrasando la edad de percepción de 65 a 67 años, sin una sola iniciativa para mejorar los ingresos. Por ejemplo, con el pago vía presupuestaria de los subsidios de viudedad y orfandad, con un impuesto a las rentas del capital para sufragar las pensiones contributivas o gravando las cotizaciones por encima de 3.751 euros ahora libres de cargas. Lo escribí el 17 de enero y me reafirmo hoy: en materia de pensiones, urgen soluciones y sobran camelos y zarandajas.