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Delitos de odio, un mal que no cesa

Por Javier Ojer Alonso - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Afinales de marzo del año pasado dos jóvenes varones fueron agredidos en la calle Abejeras de Pamplona. El motivo: ir cogidos de la mano;eran una pareja gay. Ahora hemos conocido que el Juzgado de Menores ha condenado a los agresores -menores de edad- al considerar los hechos constitutivos de un delito de odio y un delito leve de lesiones.

Recientemente hemos sabido que un mecánico de Reus (Tarragona) acaba de ser acusado por los Mossos d’Esquadra de un delito de odio por negarse a reparar un coche de un policía nacional. También la justicia ha abierto juicio oral contra tres tuiteros por simular la subasta del presidente de SOS Racismo Madrid, y les ha imputado un delito contra los derechos fundamentales y libertades públicas, y otro contra la integridad moral. La Fundación Secretariado Gitano recibió el año pasado 116 denuncias por mensajes de odio en Facebook, Twitter y Google, lo que, según datos de la Comisión Europea, pone de manifiesto que el origen étnico ha sido en 2017 la principal causa del discurso de odio en las redes.

Cuatro ejemplos de los muchos con los que nos desayunamos diariamente y que deben llevarnos, cuando menos, a una profunda reflexión sobre lo que está pasando en nuestra sociedad. El discurso del odio al diferente, al contrario, al que no comparte nuestros puntos de vista es algo que está perfectamente tipificado en el Código Penal. Conscientes de la importancia de esta realidad social, desde la Federación de Servicios a la Ciudadanía -estatal y navarra- de CCOO se organizó el pasado día 2 de febrero una interesante jornada sobre la gestión policial de la diversidad y de los delitos de odio. Un encuentro al que asistieron más de setenta profesionales de todos los cuerpos policiales que trabajan en la Comunidad Foral, y que ayudó a entender más nítidamente este fenómeno.

Delito de odio es cualquier infracción penal donde se elige a la víctima por su real o percibida conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo que pueda estar basado en la raza, origen nacional o étnico, el idioma, el color, la religión, la edad, la minusvalía física o mental, la orientación sexual u otro factor similar, ya sean reales o supuestos. Ahí es nada… Toda una clara declaración de intenciones con los que el legislador ha querido poner el acento en el odio al otro, al diferente, al que no me gusta. Animadversión y hostilidad hacia personas o colectivos que tienen en común el color de su piel, su origen, su religión, su discapacidad, su ideología o su orientación/identidad sexual, entre otros motivos discriminatorios.

Para existir un delito de odio, tal y como explicó Gabriel Trejo, policía con más de treinta años de servicio, y autor de El Dragón Verde, cuya trama se desenvuelve con el trasfondo de un delito de odio, han de existir dos elementos: un delito base y un motivo basado en prejuicios de diferente tipo. Sin delito base, y aun existiendo el prejuicio, no existiría un delito de odio como tal. De la misma manera, sin una motivación basada en un prejuicio tampoco existiría un delito de odio, sino un delito común.

El Código Penal español no hace referencia específica a este tipo de delitos, aunque hay artículos que recogen los distintos motivos discriminatorios que pueden envolver otros hechos tipificados: circunstancia agravante de motivos discriminatorios (art. 22.4 CP), amenazas a colectivos (art. 170.1 CP), delitos contra la integridad moral (art. 173 CP), delito de discriminación en el ámbito laboral (art. 314 CP), discurso de odio punible (art. 510 CP), delito de denegación discriminatoria de prestaciones de servicios (art. 511 y 512 CP), delito de asociación ilícita para cometer un delito discriminatorio (art. 515.4 CP) y delitos que afectan a los sentimientos religiosos (arts. 522-525CP).

Miguel Ángel García, segundo jefe de la Policía de Fuenlabrada, expuso el importante trabajo que desde este cuerpo policial están haciendo para legitimar aún más la labor policial. Sabedores de que el discurso del odio precede a las acciones, habló de cómo en esta localidad madrileña han apostado por un servicio al ciudadano desde el conocimiento, el respeto y la colaboración con otras culturas presentes. Una apuesta por la integración del otroque se ha traducido en una disminución considerable de la problemática basada en el odio y en un aumento de la cooperación ciudadana. Precisamente desde este punto de vista, la criminóloga y catedrática de Derecho penal América Gutiérrez abogó por recuperar la cultura del respeto y la eliminación del odio al diferente, tras exponer una visión internacional de este tipo de infracciones en su México natal. Y en esas tenemos que estar los policías, trabajando desde el conocimiento y la inteligencia para, en la medida de lo posible, conseguir una legitimación mayor de nuestra profesión de cara a la ciudadanía. Seguro que nos lo agradecerán.

El autor es responsable de Comunicación CCOO-Policía Foral

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