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había sido condenado en la Audiencia de Navarra

El Supremo confirma 4 años de cárcel por amordazar y apalear al novio de su hija en la Ribera

Pasó en 2014 y el acusado, de 58 años, es condenado por detención ilegal y lesiones

Enrique Conde - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Fachada del Tribunal Supremo en Madrid.

Fachada del Tribunal Supremo en Madrid. (E. Sánchez)

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Fachada del Tribunal Supremo en Madrid.

pamplona- La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado una condena de cuatro años y cuatro meses de cárcel a un vecino de una localidad de la Ribera de 58 años por haber atado, amordazado y dado una paliza a un joven que había contactado con su hija a través de Internet, se hicieron novios y se había desplazado hasta Navarra para conocerla. La sentencia había sido recurrida tanto por el padre, como por la madre y el hermano de la chica, condenados estos últimos por una falta de lesiones de la que se les absuelve. Sin embargo, el Supremo condena al progenitor por los delitos de detención ilegal y de lesiones por los que ya había sido condenado en la Audiencia Provincial de Navarra.

Los hechos ocurrieron el 25 de agosto de 2014 cuando un joven, natural de Marruecos y residente en Madrid, se trasladó hasta la Ribera para conocer a la hija del acusado, con quien había tenido una relación por Internet. El chico se alojó en un hotel cerca de la vivienda de su novia, pero allí aparecieron tanto el padre como el hermano de ella y le trasladaron hasta su domicilio. Una vez en el interior de la casa, el acusado golpeó con un palo en diversas partes del cuerpo al joven y la madre también le arañó a la víctima. Después llegó la propia hija del matrimonio a la que el padre golpeó con el mismo palo. A continuación, ató al joven de pies y manos y le amordazó la boca con una cinta, llevándolo a un cuarto pequeño donde lo encerró, y transcurridos 20 minutos, una persona amiga de los acusados le cortó las cuerdas y el joven consiguió huir de la vivienda, descalza y sangrando, y acudió de regreso al hotel donde avisó a la Policía. El joven sufrió múltiples lesiones en rostro, cuello y extremidades, lesiones de las que tardó en curar 31 días, pero renunció a cualquier indemnización.

El acusado había recurrido la resolución alegando, como ya había hecho en el juicio, que la víctima contrajo matrimonio con la hija del acusado diez días antes del juicio oral, y que por tanto la sentencia debía ser anulada ya que se había obligado a declarar a un testigo (el denunciante y víctima) que era en ese momento pariente de los acusados y al que, según la defensa, no se advirtió de que podía no declarar en contra de sus familiares y al que se vulneraron las garantías de publicidad, oralidad, contradicción e inmediación al aceptarse la prueba de la lectura de las declaraciones anteriores de la víctima. De hecho, en el propio juicio, este dijo no acordarse de nada porque iba muy borracho. El Supremo recuerda que la Audiencia navarra no admitió la dispensa de la víctima a no declarar contra su familia, “no solo por no estar acreditado ese matrimonio, contraído, al parecer, diez días antes del juicio y que pretendía justificar con un documento sin garantía alguna de autenticidad”. Además, añade el TS, “aun dando por cierto el matrimonio esa relación parental no existía el día en el que ocurrieron los hechos y la víctima los denunció y tampoco cuando prestó declaración ante el juez, por lo que no existía el conflicto que pudiera plantearse entre el vínculo de solidaridad y familiaridad y el derecho a proteger la intimidad en el ámbito familiar y su deber legal de decir la verdad”. Por lo tanto, el Supremo concluye que la Audiencia navarra actuó correctamente al no estar la víctima obligado a declarar. Además de sus declaraciones creíbles para la Sala, los policías señalaron que el joven presentaba múltiples golpes por todo el cuerpo y sangraba, tenía marcas en las muñecas y encontraron un cubo en la cocina con un palo con restos de sangre, además de unas cuerdas. Los informes médicos forenses apuntaron que las lesiones eran compatibles cronológicamente con el mecanismo de producción narrado.

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