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La muerte llega para Don Carnal

en erratzu y arizkun pusieron punto y seguido a una historia que volverá el año próximo

y de la que ya se sabe el final

Lander Santamaría. Juan Mari Ondikol - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Personajes con los rostros cubiertos con una especie de velo y cabezas coronadas con ttuntturros coloristas.

Personajes con los rostros cubiertos con una especie de velo y cabezas coronadas con ttuntturros coloristas. (JUAN MARI ONDIKOL)

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  • Personajes con los rostros cubiertos con una especie de velo y cabezas coronadas con ttuntturros coloristas.
  • La gran juerga y el baile del zortziko en el larrain (la era) de Sumusua despidieron el carnaval en Erratzu.

Elsordo y atronador retumbar de los trece bombos rítmicamente golpeados por otros tantos originales y sugerentes personajes en Erratzu, mientras los jóvenes interpretaban Sagardantza en Arizkun, supuso el punto y seguido a los carnavales en el Valle de Baztan. La fiesta ha llegado a su fin por este año, y si se dice punto y seguido es porque volverá el año próximo y su final es más que conocido.

En esta ocasión, cosas del calendario, apenas han sido quince días desde que en la cuenca del Bidasoa comenzó a imponerse Don Carnal hasta que ha sucumbido ante la ofensiva de Doña Cuaresma, que contaba con la ayuda del orden, las buenas costumbres y el poder establecido. El jolgorio a lo grande, aunque en los pueblos con menos habitantes no lo ha sido tanto, se inició en Sunbilla, Ituren y Zubieta, y en dos semanas ha tocado a su fin en Bera, Lesaka, Doneztebe y Elizondo, y en Arizkun y Erratzu que mantienen fidelidad a las fechas tradicionales.

La comarca cuenta con dos tipos de carnaval radicalmente distintos. Los que siguen antiguos rituales que se supone guardan relación con el solsticio de invierno y la búsqueda de la primavera y de la renovación, y los que se basan en la fiesta por la fiesta y consisten en fiestas de disfraces que, por poder, se podrían celebrar en cualquier época del año.

fulgorEl ruido parece que es un elemento fundamental en el carnaval, sea el de los cencerros (Ituren, su barrio de Aurtitz y Zubieta) y el de los bombos (ayer en Erratzu), o el de la música a todo volumen, los bocinazos y acelerones de coches que van camino del desguace.

Se cree, más o menos todos coinciden en eso, que se trata de despertar a la Madre Naturaleza y hacerle saber que la época de oscuridad e hibernación ya ha pasado (la Candelaria auguró que el invierno “gan da motz”,irá corto), por más que la marmota dijera lo contrario.

Ayer en Erratzu, Anjel Erregerena, que ha oficiado de dama y de gizon nagusia (jefe de tropa) durante el último cuarto de siglo, le cedió los trastos y dio la alternativa a Jokin Bengoetxea. Y todos, la “docena del fraile”, o sea trece, se dedicaron a recorrer las calles y a armar jaleo.

se acabóEn martes y precisamente en trece, supersticiosos o no, Don Carnal se ha rendido y se acabó lo que se daba por este año. En Arizkun despidieron la juerga corriendo delante del hartza (oso) que abandonó su refugio invernal y bailando Sagardantza y en Erratzu a golpe de bombo en plan estruendoso. En ambos casos haciendo esas cosas que no se sabe muy bien porqué.

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