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Un libro para la acogida de niños de Tinduf

La Asociación Navarra Amigos del Sáhara (ANAS) busca familias para acoger en julio y agosto a 32 de los 100 menores saharauis que llegan cada año

Laura Garde | Oskar Montero - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

José Ochoa, presidente de ANAS, posa con el libro de Fernando Pérez de Laborda. El beneficio íntegro de las ventas está destinado a la asociación.

José Ochoa, presidente de ANAS, posa con el libro de Fernando Pérez de Laborda. El beneficio íntegro de las ventas está destinado a la asociación. (OSKAR MONTERO)

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  • José Ochoa, presidente de ANAS, posa con el libro de Fernando Pérez de Laborda. El beneficio íntegro de las ventas está destinado a la asociación.

“Tenemos mucho que aprender. Ellos tienen poco, pero te lo dan todo”

pamplona- Dan vida. Las familias que durante dos meses en verano acogen a niños y niñas saharauis de entre 8 y 12 años lo hacen. De hecho, desde que hace alrededor de 23 años se puso en marcha la iniciativa, la mortalidad infantil en el Sáhara se ha reducido un 70%. Ahora, un centenar de menores llegan a Navarra cada año -unos 5.000, a España- y la responsable es la Asociación Navarra Amigos del Sáhara (ANAS) con su proyecto Vacaciones en Paz. “Aquí todo gira en torno a los niños, pero lo que está claro es que sin las familias no habría proyecto”, sentencia agradecido José Ochoa, presidente de la organización.

La primera vez que él abrió las puertas de su casa a uno de estos pequeños fue porque su mujer y sus hijos insistieron, y nadie le habría dicho que le llegaría a enganchar tanto: “Fuimos familia acogedora hasta el año pasado. Al principio no quería hacerlo;me conozco y sabía que luego lo pasaría mal. Pero la recompensa fue tan grande que acabamos involucrados del todo”, dice con una sonrisa tímida.

Asegura que el antes y el después es casi más importante que los dos meses de acogida. Así, en estas fechas, ANAS, en la que todos son voluntarios, pone su foco de atención en encontrar a 32 familias dispuestas a salvar a los niños y sacarlos de donde están: “Tenemos alguna más de 60, y hacemos el llamamiento porque necesitamos llegar a las 100. Si no, no llenamos el vuelo con los críos. En este caso, no podrían venir”, explica José. Los interesados solo tienen que llamar al 680 268 021 o mandar un correo a asociacionanasnavarra@gmail.com: “Aunque estos contactos están siempre disponibles para resolver dudas, después hacemos una reunión informativa con las familias nuevas para detallarles todo”, añade el presidente.

Los saharauis provienen del campamento de refugiados de Tinduf, una ciudad ubicada en la provincia y región de Argelia con el mismo nombre. Allá viven en el desierto o hamada, como lo llaman ellos, en uno de los terrenos más inhóspitos;y sus casas son jaimas, tiendas de campaña hechas de cuero o infraestructuras construidas con adobe. La única condición que tienen para venir es que estén escolarizados -lo que da opción a la mayoría- y en un rango de edad de entre 8 y 12 años: “Es algo curioso. En pocos lugares del mundo en los que vivan en esas condiciones estarán todos escolarizados”, asegura José. Cuando llegan, entran en la Seguridad Social y lo primero que hacen es pasar un reconocimiento médico. A muchos les faltan vitaminas, aquí cogen fuerzas para vivir allá el resto del año: “La alimentación en el Sáhara es muy justa. Ahora, con las provisiones que llegan, cuando llegan, tienen como mucho para entre diez y quince días”, recrimina.

El viaje de cada niño cuesta 850 euros, incluyendo los seguros. Las familias pagan 300 y el resto lo financia ANAS “como puede”. Por ejemplo, en Navidad reparten a cada familia 100 boletos de un euro para el sorteo de una cesta con el objetivo de venderlos y aprovechar también para dar visibilidad a la asociación. Además, preparan comidas, cenas y mercadillos benéficos y cuentan con pequeñas subvenciones. El sábado 24 de febrero celebrarán en la peña Euskal Herria de Burlada la segunda edición del Festival Sáhara: “A las 20.30 horas actuará Puro Relajo. Todo lo que se gane lo destinaremos a esta causa”, añade Ochoa.

libros y caravanasDiccionario de Valdizarbe y Valdemañeru es su esperanza para terminar de recaudar los fondos necesarios para este verano. Fernando Pérez de Laborda ha recogido en el libro las palabras que se utilizaban antaño en ambas zonas de Navarra. Lo ha editado junto a ANAS para donar el beneficio íntegro de la venta de sus ejemplares: “Ahora estamos presentándolo por los pueblos, pero también se puede comprar llamando o mandado un correo a la asociación”, aclara José.

Otra de los fuertes de ANAS son las caravanas. Sin embargo, estas dependen de las ayudas que reciban: “Mandamos ropa, alimentos o lo que nos pida en ese momento el Frente Polisario”. Los envíos son caros: deben pagar el camión hasta Alicante y luego el viaje en ferry hasta Argelia. Como novedad, este año han añadido a su actividad los apadrinamientos: “Vamos a traer a una niña para operar. Así que hacemos otro llamamiento a empresas y colectivos que quieran colaborar con dinero para pagar la intervención”, agrega.

un regaloLos niños y niñas saharauis son los mejores embajadores de su pueblo: “Sin ellos, no conoceríamos el problema del Sáhara”. José y las familias acogedoras completan su labor con viajes a Tinduf, y aseguran que ver lo que allá ocurre no es lo mismo que escucharlo. Las expediciones, abiertas a quienes lo deseen, se llevan a cabo en el puente foral y las vacaciones de Semana Santa. Durante unos días, conviven con los saharauis en sus jaimas. Les hacen sentir uno más: “Tenemos mucho que aprender. Tienen poco, pero te lo dan todo. Se endeudan para atenderte”, expresa el integrante de la entidad.

A su vuelta del Sáhara, al igual que cuando se despide en verano de los niños y niñas en el aeropuerto, y tras escuchar la frase que le forma un nudo en la garganta (“José, no nos olvides”), siempre siente poder hacer más por ellos. Es su motivación para seguir.

Por suerte, durante el resto del año pueden mantener el contacto con Argelia, y la recompensa de su trabajo es que los menores lleguen en julio a Navarra porque el regalo son ellos: “Nosotros les podemos dar y enseñar muchas cosas, pero el cariño que ellos nos brindan es mucho mayor que el que reciben. De esto no tengo ni la menor duda”.

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