Muere el príncipe consorte que soñaba con ser rey

Enrique de Dinamarca falleció el martes por la noche en su segunda residencia

Anxo Lamela - Jueves, 15 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El príncipe con su familia en la residencia de verano en el castillo de Graasten en 2015. Enrique y la reina en Groenlandia en 1997 y 2015 y en Luxemburgo en 2012. Fotos: Efe

El príncipe con su familia en la residencia de verano en el castillo de Graasten en 2015. Enrique y la reina en Groenlandia en 1997 y 2015 y en Luxemburgo en 2012. Fotos: Efe

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El príncipe con su familia en la residencia de verano en el castillo de Graasten en 2015. Enrique y la reina en Groenlandia en 1997 y 2015 y en Luxemburgo en 2012. Fotos: EfeFlores en Fredensborg. Bandera a media asta en los Jardines Tívoli.La reina y el príncipe Enrique en abril de 2014.
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copenhague- El príncipe Enrique de Dinamarca, esposo de la reina Margarita II y que reclamaba desde hace décadas que se le concediese el título de rey consorte, ha muerto a los 83 años. “Su alteza real el príncipe Enrique ha fallecido a las 23.18 horas del martes 13 de febrero en el castillo de Fredensborg”, según informó la Casa Real, que el miércoles había comunicado su traslado del hospital a su segunda residencia, al norte de Copenhague, para pasar “sus últimos días”. La Casa Real no especificó la causa del fallecimiento del príncipe, ingresado a finales de mes en el Hospital del Reino de la capital danesa por una infección pulmonar. La institución alertó el viernes de un súbito empeoramiento de su salud, lo que motivó el regreso inmediato desde Corea del Sur, donde había viajado a los Juegos de Invierno, de su hijo mayor, el heredero Federico, quien junto con su otro hijo, Joaquín, y la reina le acompañaron en su lecho de muerte.

asombro Enrique originó en verano una polémica por sus ataques contra la reina, a quien acusaba de ignorar su reivindicación de recibir un título de monarca, tomarlo “por tonto” y no respetarlo, a la vez que reiteraba su amor por ella. La Casa Real informó después de que padecía demencia y que se retiraría de la vida pública, aunque eso no implicó que cambiara su polémica decisión, en señal de protesta, de no ser enterrado en la catedral de Roskilde, donde descansan desde hace siglos los monarcas y sus cónyuges. Siguiendo su deseo, la iglesia del castillo de Christiansborg acogerá el martes una ceremonia íntima, su cuerpo será incinerado y parte de sus cenizas serán esparcidas en el mar y parte depositadas en una urna en el jardín privado de Fredensborg.

Enrique, un noble francés que conoció a Margarita cuando era diplomático en Londres y con quien se casó la actual reina en 1967, nunca se sintió cómodo con su papel de consorte ni ocultó su descontento con una posición de difícil encaje, lo que le valió el apelativo de “príncipe llorón”. Por ejemplo, boicoteó la boda de Guillermo y Máxima para retirarse a su castillo en Francia y dio plantón hace tres años a los actos del 75 aniversario de la reina, oficialmente por gripe aunque a los pocos días se le vio de vacaciones en Venecia. Gestos así no mejoraron la reputación de un personaje objeto de bromas por sus rarezas y acento. En un sorprendente comunicado, la ministra de Cultura danesa, Mette Bock, arremetió ayer contra sus compatriotas, a los que acusó de acosar al príncipe, y aseguró que los daneses tienen que ser más receptivos a otras culturas. “A la gente no le gustaba, era distinto, de otro país, nunca aprendió a hablar como nos gusta y se interesaba por el arte. Ahora ha muerto y los acosadores nos inundarán con obituarios sobre este hombre fantástico, interesante, diferente y único”, escribió.

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