Mesa de Redacción

Una mala herencia

Por Joseba Santamaria - Jueves, 15 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El escándalo que salpica a la todopoderosa ONG Oxfam con acusaciones de abusos sexuales en países como Chad o Haití -y ahora al parecer también en las propias oficinas de la entidad en Gran Bretaña-, y de implicación de sus altos directivos en casos de corrupción en Guatemala es un ejemplo descorazonador de la devaluación de valores que afecta a las sociedades de este siglo XXI. Parece que la corrupción ética, la corrupción política y la corrupción económica se extienden imparables por todas las estructuras de un mundo en el que el neocapitalismo del dinero y del poder ha desalojado cualquier idea honesta de solidaridad y justicia. Y esa apariencia es el verdadero peligro: la constatación de que la lacra de la corrupción lo acaba pudriendo todo, hasta el trabajo humanista de miles de personas voluntarias y profesionales en las organizaciones de cooperación, ayuda internacional y defensa de los derechos humanos. No es cierto claro, pero es inevitable ese creciente desasosiego de saber que a cada caso le seguirá otro. Oxfam no es el primer escándalo de abusos y corrupción en el ámbito de las ONG, los hechos son cada vez crueles e impensables y las consecuencias siempre son a peor. Pierden los colaboradores desinteresados y honrados, pierden los millones de personas que se benefician de ese trabajo de solidaridad internacional y pierde la propia sociedad, cada vez más lejos de poder entender cómo se puede abusar de menores indefensos o saquear millones de euros de donaciones públicas y privadas o asesinar a miles de civiles en guerras tan evitables como incomprensibles. Hechos, casos y noticias que abonan la extensión del individualismo, del descreimiento, del desentendimiento y de la insolidaridad egoísta. Es esa sensación de derrota total, de que no hay nada que hacer. La vida te enseña día a día muchas cosas, una muy importante es que el bien siempre es más difícil que el mal. Una mala herencia. Habrá que insistir.