Una profesora riojana del IES de Lodosa sale ilesa al encerrarse en un cuarto con 5 alumnos

Patricia Rivas, visitante en Parkland desde agosto, lleva diez años dando clases de Lengua y Literatura en Navarra

Enrique Conde/María San Gil - Viernes, 16 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Alumnos en una ceremonia conmemorativa de la tragedia.

Alumnos en una ceremonia conmemorativa de la tragedia. (Foto: Efe)

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Alumnos en una ceremonia conmemorativa de la tragedia.
“Oí gritar ‘código rojo’ a uno de seguridad, pegué un grito a los alumnos y echamos a correr. Nos encerramos sin luz, en silencio y acurrucados ”

PAMPLONa- Una filóloga y profesora riojana que ha impartido clases de Lengua Castellana y Literatura en ESO y Bachiller en los últimos siete años en el Instituto de Educación Secundaria de Lodosa, donde tiene su plaza definitiva, Patricia Rivas Puerta, salió ilesa de la matanza ocurrida en el instituto de Parkland (Florida, EEUU), donde desde agosto se encuentra dando clases como profesora visitante. Patricia Rivas, de 40 años de edad y muy vinculada a Navarra, donde ha trabajado en los últimos años como profesora, primero en el IES Plaza de la Cruz, luego durante tres años en el IES Marqués de Villena de Marcilla y desde 2010 en Lodosa, da clases de español y francés en Parkland a alumnos de primer curso (14-15 años).

Apenas diez minutos antes de terminar las clases al mediodía sonó la alarma del instituto. Patricia, extrañada al tratarse del segundo simulacro del día, salió del aula con sus doce alumnos hacia el punto de encuentro que tienen ya fijado, en el parking del instituto. En ese momento, un responsable de seguridad gritó Código Rojo, la señal que alerta de que se está produciendo un ataque armado. Entonces, esprintó de nuevo hacia el edificio y gritó a su alumnado. Se refugiaron en el aula. Sin luz, en silencio y acurrucados en una esquina. Así permanecieron diez minutos, hasta que Patricia decidió que el mejor refugio era el almacén que hay en una parte de la clase, un pequeño cuarto para guardar libros y material. Hasta allí reptaron los escolares, de uno en uno, y se metieron dentro. Patricia fue la última. Cerraron la puerta y estuvieron casi una hora allí. Mientras, susurraban y con unos auriculares escuchaban las noticias en directo en la televisión online de un teléfono móvil. Vieron la propia tragedia que les acechaba. Hasta que la Policía les tocó la puerta con fuerza, se sobresaltaron y pudieron abandonar el edificio.

Patricia cuenta en una entrevista a este periódico a través de una llamada de whatsapp una tragedia auténtica en la que ha perdido a una de sus alumnas. Dice que tiene unos nervios por dentro que la hacen estar sin dormir y sin ningún apetito. Aun así, Patricia es los ojos de Navarra en esta historia tremenda de armas y adolescentes dementes. No sabe lo que va a hacer a partir de ahora. De momento tranquiliza a todo el mundo que la quiere. La primera fue su madre, que le escribió en la noche en España para saber que lo que veía en las noticias “¿no es tu instituto no, hija?”. Patricia le respondió: “Sí, es el mío mamá, pero estoy bien, tranquila”.

La docente habla con la templanza con la que actuó. En Lodosa, ayer, fue el epicentro de las charlas y mantuvo contacto con los amigos y conocidos que querían saber de ella. Patricia, que antes fue baloncestista en Liga Nacional y ahora es una gran jugadora de pádeL, deporte en el que ha sido pareja de la navarra Haizea Zamora en los últimos tres años, donde ha competido por Navarra en los campeonatos de España y donde está federada y juega para el Club Itaroa Pablo Semprún, explotó a buen seguro ese gen deportivo que gasta para reaccionar de forma fulminante y con acierto. Hoy ya le pesa todo, incluso tener que volver al instituto. La acaba de visitar el FBI en su casa, le llama su asesora y, después del shock, ha tenido un día de un trajín inaguantable que, sin embargo, ella aguanta con paciencia. - E.C.

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