Música

Camela sigue camelando

Por Javier Escorzo - Viernes, 16 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

concierto de camela

Fecha: 10/02/2018. Lugar: Casa de Cultura de Burlada. Incidencias: Muy buena entrada, con la pista prácticamente llena y muy pocas butacas vacías en la parte de arriba. Público tremendamente entregado, muchas camisetas del grupo, banderas, bufandas...

Lo de Camela es todo un fenómeno, ya no solo musical, sino sociológico. Un grupo que lleva casi tres décadas de carrera, con más de siete millones de discos vendidos, centenares de conciertos y miles de fans. Sin embargo, su presencia mediática ha sido prácticamente inexistente. Nunca han sonado en radiofórmulas y los medios especializados jamás se han hecho eco de sus logros (que, como se ha dicho, no han sido desdeñables). Uno se pregunta cuáles pueden ser los motivos de este colosal ninguneo. Probablemente no sea racismo, pero no se puede negar que gran parte del público y casi toda la crítica musical ha pecado de esnobismo con ellos. Como si un grupo de barrio no pudiese triunfar sin tener a una gran compañía detrás. Como si la comida que devora el pueblo llano no fuese digna de los paladares más exquisitos. Algo parecido les pasó a Los Chichos o Las Grecas, en quienes tanto se inspira Camela. Afortunadamente para el grupo, siempre contó con el calor de su público, que cada vez es más numeroso. Como ellos mismos reconocieron en una entrevista concedida a este periódico, cada vez hay más gente que sale del armario y reconoce su afición por el dúo.

Y eso pudo comprobarse el viernes pasado, cuando una muchedumbre de toda edad, sexo, raza y condición, llenó la Casa de Cultura de Burlada. Abrieron con Me metí en tu corazón, el tema que da título a su último trabajo y que allí muchos corearon. Le siguieron No puedo estar sin ély Sueños inalcanzables, dos de sus clásicos de los noventa que consiguieron que el ambiente se caldease más todavía. El público bailaba sin descanso ni prejuicios la techno rumba de los madrileños (estilo de los que fueron creadores). Los teclados ocupaban un papel determinante, encargándose de apuntalar muchas de las melodías. Había también una banda solvente (dos guitarras, bajo y batería), pero, indudablemente, el peso de la actuación recaía sobre Dioni y María Ángeles, que, conscientes del cariño que despiertan, supieron corresponder, entregándose en cada canción. María Ángeles, por ejemplo, emocionó con la balada Has cambiado mi vida. Rápidamente cambió de registro al proponer un viaje al pasado;llegó entonces un mix en el que fueron hilando fragmentos de viejos clásicos de su repertorio (Guarda tus palabras, Pensando en ti, Palabras de papel…), que fue recibido con auténtico furor. Dioni, por su parte, no dejó de bailar, saltar, girar e incluso lanzar al aire numerosas patadas de kung fu durante toda la actuación. Fue, también, quien más se encargó de hablar con el público entre las canciones. Aunque, como era de esperar, el punto álgido se alcanzó con Lágrimas de amor (popularmente conocida como Sueño contigo, ¿qué me has dado?). Finiquitaron con un par de clásicos en los bises (El calor de mi cuerpo y Zarpa el amor), y tras una ducha rápida, salieron a firmar y hacerse fotos con la gran cantidad de gente que les aguardaba. Los divismos no van con ellos.