A la contra

Las efemérides

Por Jorge Nagore - Viernes, 16 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Tengo el pasillo lleno de efemérides. Entre eso y los juguetes de Luka no sé cómo no me mato varias veces cuando me levanto medio dormido a mear. Lo mismo me toca esquivar un espinosaurio que un cartel que dice Hoy hace 40 años que Dire Straits grabó Sultans of Swing que un Luke Skywalker que un En unos días se cumplen 30 años de la torta de Blanca Fernández Ochoa que le privó del oro en Calgary. No solo está así mi pasillo: también las redes sociales. Incluso los medios digitales. Hasta los medios convencionales. Hay efemérides por doquier. Que recuerde, no ha habido época en la que echásemos tanto y tantos la vista atrás. Tal vez tenga que ver con que quienes manejan medios y redes andan por los 50 o así y consideran cruciales o destacables cosas que pasaban hace 20, 30 o 40 años, pero no puede ser solo eso, ya que hace 30 años también las edades de quienes dirigían el cotarro eran las mismas y no se estaba cada dos por tres echando la vista atrás, de hecho era muy inhabitual. Ahora es como si viviésemos en el recuerdo permanente. A lo mejor es porque hay más medios de comunicación -por lo menos digital- y hay que producir contenidos en serie, pero el caso es que no hay día en que no abras el ordenador y al poco rato te asalte un artículo de ese tipo: se cumplen 34 años de la muerte de Cortázar, repasemos su vida y obra. Y te metes ahí dentro del texto y sales un par de días después. Maravillao, claro, porque no queda otra. No sé. Quizá tenga que ver con que el panorama cultural actual no depara iconos u obras o momentos como los que creemos que deparó el pasado, al igual que el deportivo o social. O que ahora tenemos la sensación de vivir en una permanente sucesión de miles de hechos en hilera pero ninguno nos termina de marcar y revivir el pasado nos ayuda a pausar, paladear y ubicarnos. Ni idea, aunque, como dijo aquel otro, ni la nostalgia es ya lo que era.