Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
"viví el cáncer día a día, con normalidad"

Las paredes de colores tienen poderes

Para Carla Monreal, superviviente al cáncer, fue importante que con 14 años le atendiesen en oncología infantil

Un reportaje de Leticia de las Heras / Fotografía Patxi Cascante - Viernes, 16 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Carla Morales, en el acto del colegio Esclavas del Sagrado Corazón.

Carla Morales, en el acto del colegio Esclavas del Sagrado Corazón. (Patxi Cascante)

Galería Noticia

Carla Morales, en el acto del colegio Esclavas del Sagrado Corazón.

“Viví en el cáncer día a día, intenté llevarlo con normalidad y la verdad es que así me costó menos llevarlo”

La adolescencia es una época de cambios hacia la edad adulta, un momento el que ser mayor y que te reconozcan como tal es muy importante, pero cuando Carla Monreal superó los 14 años pidió expresamente poder continuar con su tratamiento contra el cáncer en el área de oncología infantil. “Yo cuando ingresé les dije que quería una habitación con dibujos en la pared, realmente lo necesitaba”, recuerda ahora, seis años después y totalmente curada.

A Carla le diagnosticaron durante su primer curso de instituto, con 12 años, un linfoma de Hodgkin. Este tipo de cáncer se presenta en el sistema linfático, una parte del sistema inmunitario del cuerpo.

El cáncer llegó a su vida de casualidad, cuando una amiga le descubrió un bulto en el cuello durante una clase. “Le dije que no, que eran tonterías, así que no le dimos mayor importancia”, reconoce, aunque cuando empezó a dolerle esa zona comenzó a tomárselo más en serio. Fue en un cumpleaños cuando notó molestias por primera vez mientras corría, pero en la consulta médica tan solo le recetaron ibuprofeno. “Me lo tomé pero me seguía doliendo, así que fuimos a Urgencias y allí me dijeron que al día siguiente ingresaba porque tenía linfoma de Hodgkin”, relató subrayando que en un solo día pasó de ser una chica sana con un simple dolor en el cuello a tener un cáncer y necesidad de ingresar de urgencia.

En un primer momento reconoce que no fue consciente de su enfermedad, pero esto en parte le ayudó a tomárselo con más filosofía. “Lo viví en el día a día, intenté llevarlo con normalidad y la verdad es que así me costó menos llevar la enfermedad”, asegura. Hasta tal punto llegaba esto que ni siquiera pensaba que se le fuese a caer el pelo. “Un amigo me dijo que se me iba a caer y yo le dije que no, pero a las dos semanas tuve que darle la razón”, recuerda. Pese a llevar el cáncer con esta tranquilidad, admite que este fue un momento muy duro en el proceso. “Vas al baño, te peinas y ves cómo se te quedan en la mano mechones enteros de pelo o te despiertas por la mañana y descubres que la almohada está llena de pelo. La verdad es que esto fue bastante duro”, afirma.

Aunque en niños y adolescentes el linfoma de Hodgkin tiene un índice de supervivencia muy alto, en torno al 95%, la enfermedad necesita un seguimiento minucioso porque los efectos tardíos del tratamiento pueden persistir o presentarse meses o años después de este. Después de seis años de lucha, Carla ya ha recorrido todo este camino y ha terminado con su rutina de pruebas tras la eliminación del cáncer de su cuerpo.

En este proceso, las personas de su alrededor fueron muy importantes y, además de su familia y sus amigos, Carla reconoce también el gran apoyo que supusieron los médicos. “El trato fue muy bueno, tenía muy buena relación con ellos porque al final los veía todos los días y desde que me despertaba a las ocho de la mañana estaba ahí”, explica apuntando que el hecho de que estén acostumbrados a estar con niños en esta situación hace que sepan cómo ayudarles.

Respecto a sus padres, asegura que no ha hablado con ellos en profundidad sobre lo que supuso su enfermedad para ellos, aunque cree que no le hace falta para saber cómo se sentían. “Yo veía en sus ojos su tristeza y sabía que también yo tenía que darles ánimo a ellos, era algo recíproco”, comenta.