A la contra

Caretas fuera

Por Jorge Nagore - Sábado, 17 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hace un par de días, el exconsejero de Educación, Alberto Catalán, replicó en su cuenta de Twitter un tuit de una ciudadana habitual en su animadversión al euskera. El tuit decía: “Qué puñetera vergüenza, todo por no reconocer que las familias NO QUIEREN euskera para sus hijos. Erre que erre para que no les caiga el modelo nacional-abertzale”. Al mismo tiempo que el texto citado, el tuit iba acompañado de una imagen con la crítica que hizo Catalán a la consejera Solana por no haber dicho que la prematriculación de los niños y niñas de 3 años había registrado un leve descenso -se ha pasado del 30,7% de matrículas en euskera a un 29,4%-. Está en su derecho Catalán de criticar a la consejera si esta no mencionó ese dato, algo que sí es cierto es una estupidez por parte del Gobierno, ya que bajar apenas 1,3 puntos de casi 31 en la época en la que vivimos, en la que el inglés parece la panacea a todos los males -España es el único país de Europa que implanta programas tipo PAI, debemos de ser los más listos del continente, ya veremos en qué acaba todo esto-, considero que es hasta para celebrarlo. Que 30 de cada 100 familias elijan que sus hijos con 12 años vayan a ser bilingües -los del PAI no lo serán, para ser bilingüe mínimo tienes que dar todas las clases, todas, en la lengua minoritaria- y con inglés u otro idioma con bien de horas a su debido tiempo es un éxito y hace el idiota el gobierno si se toma esto como una competición iniciada por los talibanes de la cosa: PPN, UPN y PSN. Pero siendo eso un error del gobierno que tiene que cambiar, lo inadmisible es que Catalán, 28 años viviendo del erario público, falte tan claramente a la verdad -las familias SÍ QUIEREN euskera, 3 de cada 10, más de 1.400 cada año, un respeto a esas personas de todo tipo- y caiga tan bajo como esos y esas hooligans que campan por las redes sacando pecho de fobias, desprecio y mentira.

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