Economía desprestigiada

Por Patxi Aranguren Martiarena - Sábado, 17 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Cuando la Bolsa es noticia de portada, al ciudadano de a pie le tiene que sorprender esos vaivenes, esas bruscas subidas y bajadas que sufren los valores cotizados de los mercados bursátiles. Posiblemente obedezcan a alguna causa, pero ningún experto sabría darte una explicación coherente. Porque no la tiene. Nadie ha anticipado ninguna recesión económica. Los ciclos económicos se mueven como la montaña rusa. Ningún premio Nobel de Economía ha sido capaz de vaticinar la marcha de la economía a largo plazo. La economía no es una ciencia exacta, y tengo serias dudas de que pueda considerarse una ciencia seria. ¿Para qué sirven entonces tantos estudios y análisis económicos?

Siempre se ha dicho que la Bolsa es el barómetro de la economía. Si la economía va bien, la Bolsa irá bien. Y como, según los expertos, este 2018 iba a ser el año en el que se alcanzaría el clímax de la economía mundial, con las grandes economías experimentando una recuperación sincronizada, el optimismo también debería extenderse a todos los mercados financieros. Pero la oleada alcista que empezó en enero en Wall Street y que comenzó a extenderse por toda Europa, se ha frenado en seco en febrero.

Por cuarta vez desde el año 2009, Wall Street ha caído más de un 10% desde sus máximos. Pero conviene recordar que el S&P 500 acumulaba una desorbitada subida del 250% desde los mínimos de 2009. Los mercados están luchando por encontrar un nuevo equilibrio después de varios días de fuerte caída de las acciones. La semana del 5 al 9 de febrero el Dow Jones tuvo pérdidas superiores al 5% y Wall Street sufrió la mayor retirada de fondos de su historia, concretamente 30.600 millones de dólares en fondos de la Bolsa estadounidense, superando la retirada masiva que se produjo la semana de la quiebra de Lehman Brothers. La cuestión es si este ajuste de ahora será una simple corrección o un desplome en toda regla. Nadie lo sabe.

Mucho se está hablando estos días de los índices de volatilidad, del famoso índice VIX del S&P 500, que se utiliza para medir el miedo y la codicia en la operativa de los inversores en los distintos mercados de renta variable mundiales. El VIX es un índice de sentimiento que mide la volatilidad implícita en una cartera de opciones y se encarga de medir las expectativas a 30 días del índice S&P 500. Los analistas utilizan el VIX y otros índices de volatilidad para medir el sentimiento y buscar sentimientos extremos que puedan presagiar giros del mercado.

Hay que mirar la evolución de ese índice del miedo o del pánico, pero también conviene saber que tras varias denuncias sobre la fórmula para calcular el VIX, que toma como referencia las variaciones del S&P 500, en el que los brókeres bursátiles permiten avanzar a los algoritmos para mover al alza o la baja ese índice, el regulador estadounidense está investigando si ese índice ligado a la volatilidad ha sido manipulado durante la fuerte corrección de las Bolsas, según informa el Wall Street Journal.

Querámoslo o no, la economía mundial baila al son que marcan los Estados Unidos, concretamente los mercados de Wall Street

El pasado 5 de febrero el Dow Jones registró su mayor caída en puntos de la historia y el VIX repuntó hasta máximos de 2015 desde mínimos históricos. Una escalada que provocó pérdidas superiores al 100% de su valor liquidativo en aquellos productos que apostaban contra este índice. Era precisamente uno de los vehículos de inversión que mejores rentabilidades ofrecían en los años pasados. Esa alza en la volatilidad ha provocado cientos de millones de dólares en pérdidas. El repentino acelerón de la volatilidad provocó que dos de los mayores bancos de inversión del mundo -Credit Suisse y Nomura- decidiesen clausurar sus productos para apostar contra la volatilidad.

Querámoslo o no, la economía mundial baila al son que marcan los Estados Unidos, concretamente los mercados de Wall Street. El Dow Jones y el S&P 500 son los dos índices de referencia del mercado bursátil neoyorquino. El primero es el índice bursátil más conocido del mundo e indica la evolución de 30 grandes multinacionales estadounidenses. Al S&P 500, por otra parte, se le considera el índice más representativo de la situación real del mercado americano, ya que se basa en la capitalización bursátil de 500 grandes empresas que poseen acciones que cotizan en las bolsas de Nueva York. Es uno de los índices de valores más seguidos, y se le considera el marcador de tendencias de la economía norteamericana. Tanto el Dow Jones como el S&P 500 han estado en máximos históricos, y eso es peligroso.

La Bolsa de Nueva York se creó en el año 1896 y tardó 76 años en superar los 1.000 puntos. En el año 1987, el índice superó los 2.000 puntos y comenzó a crecer hasta que explotó y llegó el crash de 1987. Aquel fatídico 19 de octubre los cimientos de la mayor bolsa del mundo se tambalearon por el pánico de miles de inversores que se lanzaron a vender sus acciones, el Dow Jones registró una caída del 22,6% -más de 500 puntos- y cerró la sesión a sólo 1.738 puntos. El desplome bursátil superaba incluso al del 28 de octubre de 1929, cuando cayó un 12,8%, como preludio a la Gran Depresión, periodo durante el cual las bolsas estadounidenses perdieron de media un 80% de su valor.

La bolsa neoyorkina, desde la Segunda Guerra Mundial, ha sufrido 36 periodos de caídas significativas. Puede considerarse una corrección cuando el descenso de los índices es inferior al 20%. Si supera esta cota, la Bolsa entraría en un mercado bajista. Por lo que puede estimarse que se han producido 25 correcciones y 11 desplomes bursátiles en el periodo considerado. El Dow Jones alcanzó por vez primera los 10.000 puntos en 1999. Los perdió con la recesión que siguió al estallido de la burbuja tecnológica y por el terremoto financiero que acompañó al desplome de Lehman Brothers. En enero de 2017 alcanzó los 20.000 puntos y un año después superó la barrera de los 25.000 puntos. Y lo consiguió con la remontada más rápida de la historia. Le llevó solo 23 jornadas escalar desde el nivel de los 24.000 puntos.

Algunos economistas ya empiezan a dejarse llevar por sus emociones a la hora de hacer concienzudos análisis de la situación económica y se dejan influenciar por unos índices que pretender valorar el miedo. No convirtamos la ciencia económica en materia de adivinadores y de gurús, y evitemos el desprestigio de la ciencia económica.

El autor es economista de la UPNA