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El primer ‘txotx’ inaugura la temporada de sidra en Viana. Rutas montañeras en Lizarraldea

por JuanL. Erce Eguaras* * Licenciado en Geografía e Historia. Doctor en Historia. - Sábado, 17 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Lizarraldea, Tierra Estella, por encontrarse en la parte occidental de la zona media de Navarra, marca la divisoria geográfica y climática entre la Iberia mediterránea y la oceánica. Ambas son muy contrastadas;mientras que la primera se caracteriza por un clima más seco y cálido, la segunda está bajo la influencia de la Corriente del Golfo que baña las aguas del Atlántico. La orografía también es muy diferente, ya que al Sur de Lizarraldea se manifiesta la Depresión Estellesa, con predominio de un relieve más llano y la presencia de sales marinas y lacustres, areniscas y cantos rodados;mientras que al Norte aparecen los sistemas montañosos calizos y los estratos de margas que enlazan con los montes vascos y pirenaicos.

Como consecuencia de ello en Lizarraldea encontramos sierras como la de Urbasa, Lóquiz, Andía o Codés que, aunque no se manifiestan en elevaciones superiores a los 1.500 metros en el mejor de los casos, sí que forman un relieve con estructuras tectónicas y características biológicas de gran interés, por la latitud en la que se encuentra y por las influencias climáticas mencionadas.

La pérdida del carácter antes salvaje de estos montes y la paulatina domesticación

Desde hace décadas ha existido una notable tradición montañera, que se ha visto incrementada en los últimos tiempos. Hoy en día existen bastantes aplicaciones que indican las rutas, señalizaciones y demás, potenciadas en muchos casos por el turismo rural, con el fin de crear un efecto llamada que aporte beneficios económicos. La consecuencia más directa es la afluencia de visitantes y el conocimiento de estos parajes por mayor número de gente;pero la contrapartida es la pérdida del carácter antes salvaje de estos montes y la paulatina domesticación por parte del ser humano, quien transforma estos espacios en parques de explotación y esparcimiento.

Cuestiones conservacionistas aparte, que aunque sean de vital importancia, el fenómeno parece imparable, porque aún va en incremento, por lo que quizá convenga destacar siempre el valor de estos ecosistemas y el debido respeto que les debemos. Aun y todo, y aunque sea reacio a divulgar la belleza de algunas de las rutas, no me puedo resistir a la tentación de exponer algunas impresiones que han quedado grabadas en mí. Por ejemplo, las excursiones efectuadas por la vertiente Norte de Urbasa, desde el túnel de Lizarraga hasta Santa Marina o el mismo monte Urbasa, sobre la peñera y el valle de la Sakana;o su contrapartida por las cimas del Sur: Garimendi y Krezmendi.

Pero hoy quiero narrar una experiencia vivida recientemente en los alrededores de Galdeano, desde donde me dirijo hacia el puerto de Muneta encontrando varias terneras obstinadas de cuernos puntiagudos, además de barro abundante. Llego a la brecha del Ibirin, por la que remonto hasta la base de la peñera, hacia el puerto de Aramendía, y encuentro una cabra negra herida, que cojea de una pata, y los buitres sobrevuelan mi cabeza, literalmente. Después de recorrer unos dos tercios de esa base de la peñera, desisto: bojes mojados, nieve, terraplén, agua, resbalones;en fin, penoso. Doy la vuelta porque la maleza es casi impracticable y lo tomo con aceptación. Subo la brecha de Ibirin en similares condiciones. Tengo que aupar a Kika, mi perra, en algún paso rocoso. Nunca había subido así, con nieve, barro, agua y terreno tan resbaladizo;pero alcanzo el portillo y el alto de la peñera. He perdido el plástico protector de la mochila por el camino, aunque lo encuentro por fortuna enseguida, nada más descender de nuevo unos metros. Había quedado enganchado en un escaramujo, o en una zarzamora…, hay de todo. Por fin me relajo, tomo un tentempié y contemplo el Pirineo nevado, el valle de Allín, Estella, Valdega, etc.

Decido realizar la vuelta por el puerto de Galdeano, pasando por la balsa y la pradera de San Cosme. Vistas espectaculares de Lóquiz: Larraineta, Zikilamendi, Las Palomeras, el Monte Santo;bajo un cielo blanco, pero no de nieve, sino de agua, precioso, como pocas veces lo había visto. Estoy muy motivado estos días, sobre todo desde el cambio de tiempo de diciembre: nieve, frío, lluvia, viento.

las claves

gastronomía. Viana ya ha abierto la temporada de la sidra con la 21 edición del tradicional txotx el miércoles en la sidrería Casa Armendáriz. El encargado de abrir la kupela este año fue Roberto Ruiz, cocinero vianés y propietario del restaurante tolosarra Frontón de Tolosa, que regenta desde hace 25 años. Como ya es costumbre, al evento estuvieron invitados vecinos de Viana y deportistas de diferentes disciplinas que acompañaron a los dueños de la sidrería en la apertura del txotx.Foto: Ana Cenzano

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