con los toros de Victoriano del Río

Madrid norte, primera cita

DIARIO DE NOTICIAS inicia un viaje por las ganaderías que estarán presentes en la próxima Feria del Toro de Pamplona. La primera parada, en Guadalix de la Sierra con los toros de Victoriano del Río

Un reportaje de Patxi Arrizabalaga - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

En Guadalix de la Sierra, con algunos de los toros de Victoriano del Río.

En Guadalix de la Sierra, con algunos de los toros de Victoriano del Río.

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En Guadalix de la Sierra, con algunos de los toros de Victoriano del Río.

Hace frío. ¡Vaya nevada que cayó ayer! Ahora llueve y está oscuro, sin embargo Pamplona está en movimiento. Hay que trabajar, a pesar de ser miércoles de ceniza. Día de resaca que anuncia el fin del carnaval. Cargamos el coche como colegiales que van a la aventura. El toro nos espera. Son años y viajes continuos al campo, en busca de ese totémico animal pero los gatos en el estómago no terminan de desaparecer, y ya no sé distinguir si habrá sorpresas desagradables en el camino o es que habré dejado algún hilo sin hilvanar. Como diría cualquier general en batalla emulando al famoso Cayo Julio César, la suerte está echada.

Lluvia y frío. La verdad es que el agua va a ser tema de conversación allá donde vayamos, pero hablar de sequía con todo lo que nos está cayendo en casa es para mirárselo. Madrid está al frente. Somosierra bien de nieve. Guadarrama más oscuro que blanco. Y Pedro en Ubarmin causando baja de última hora. Voy a echar de menos a la bala de plata y a su señor chófer. Con todo programado el invitado de este año se convierte en el conductor improvisado con coche y todo. El bueno de Josetxo Gimeno toma la gorra de plato y se pone a las órdenes del que les escribe y para muchos días. Y ese pensamiento recorre mis entrañas. Pero una sonrisa me dice que no le va a penar. Por muchos toros y ganaderías que haya visto él y el convidado de piedra de última hora, otro pedazo de pan llamado Gabino Polite, ni se imaginan la que les viene encima.

Ya estamos. Hemos llegado al asador Junco. A dos minutos la casa de Gran Hermano. Y a cuatro El Palomar. Guadalix de la Sierra y los toros de Victoriano del Río nos esperan. Los jefes no están. Tienen cita en Vall D’Uxo parlando en sus jornadas taurinas, pero no estamos cojos. Su mayoral, Juan, nos recibe con una sonrisa franca y un abrazo. Estamos en casa conquistada.

No les animo a que se pasen por aquí porque la crianza del toro bravo es muy seria y uno no puede estar metiéndose entre cercados como si fuese su casa, pero si les digo que medio Madrid lo hace. Y es que en esta finca serrana de cercados de piedra, altos y bien estructurados, los candados de las cancelas se cambian cada pocos meses. La estampa es maravillosa. Cierren los ojos e imaginen un fondo seminevado de sierra de altura en un día gris y oscuro con apenas cuatro grados. Hay verde pero no llueve ni gota. El suelo está duro como una roca y con el tiempo detenido cuatro hombres ven pasar animales extraordinarios delante de sus ojos en silencio sepulcral. El cielo debe ser algo así. Nos vamos para los toros de Pamplona y los vecinos de atrás se sobrecogen. Como se dice en el argot, la corrida es una tía. No hay burracos. Solo negros y un castaño que nos miran y se engallan, señores de su corral. Las perchas que destilan nos dice a las claras que las espantás de los de primera fila de la Feria del Toro tiene su porqué. Y yo que me alegro. Un ganadero debe criar pensando en cada plaza y cada público, y en Pamplona el encierro es algo más que una carrera plástica. Y el bueno de Victoriano tiene la lección aprendida y cría un toro ideal para la lidia en todas las plazas. Incluso en Pamplona. No en vano ya lleva unos cuantos premios en las alforjas. El día gris no da para más y la primera toma de contacto con los toros satisface a la cuadrilla. Salimos los tres encantados con lo visto. Juan se ha portado, y sus toros son de triunfo. Eso quiere él, que ya está pensando en los toros que llevará el 2019. Quieto Juan, primero a deleitar al público pamplonés con lo que ocurra este ciclo.

Camino de Lanzahita por la ruta de los pantanos nos queda la duda de cómo será el recibimiento en casa de José Escolar. La semana que viene se lo cuento.