Resaca de Carnaval

Javier Quintano Ibarrondo - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Con dos años y medio, aquel jovencísimo integrante de la familia del monarca de un país imaginario decía en plenas vacaciones: “¿Al palacio de qué titos que no estén en sus palacios vamos ahora?”.

Por vez primera Mayte hacía entrar a su nieta a una misa, sin explicación preparatoria alguna. “Amatxi -escuchó de la pequeña de cinco años a la salida- ¡vaya rollo de espectáculo!”.

Hace años se decía que “tenían una relación prematrimonial” cuando una joven y un joven más o menos cercanos a nuestras familias o a nuestro ámbito vecinal se iban a vivir juntos. Hoy simplemente asumimos que están pagando juntos el alquiler del piso.

Se ve con preocupación el aumento de gente que pierde su dinero apostando. Se ve sin preocupación el aumento de gente decidida a seguir escribiendo, que es otra manera de apostar. Más comprometida con los valores, sí, pues ya sabemos que la reflexión con uno mismo enriquece el espíritu.

Mientras el intelectual francés se encarga de sacar anualmente un libro al mercado, el intelectual español, desde una apreciación genérica, se encarga de esperar al año que viene para colocar su firma en algún manifiesto de intelectuales que va a aparecer en una página completa de prensa. Aquí no hemos aprendido todavía que para presumir hay que sufrir.

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