a la contra

Medallas y medallas

Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 09:16h

Leo que la modalidad en la que el para mi desconocido Regino Hernández logró el otro día el bronce en los Juegos Olímpicos de Invierno se estrenó como olímpica en 2006, así que tan solo es la 4ª edición que se disputasnowboard cross. Imagino que eso, unido a que son competiciones que no se televisan tanto y mucho menos en cadenasclásicas, hace que su medalla haya pasado bastante desapercibida, a pesar de ser un bronce como el que logró Blanca Fernández Ochoa en 1992. Aunque creo que no es en absoluto equiparable, sin menospreciar a nadie, puesto que la historia, amplitud y número de practicantes del esquí alpino no tiene comparación por ahora con lo que se viene desarrollando en estas disciplinas del snowboard. Por no hablar, por supuesto, del impacto. El mundo y los medios de comunicación han cambiado mucho desde 1988 o 1992 y entonces cuando había una carrera olímpica de Blanca Fernández Ochoa el seguimiento era enorme, no digo que masivo, pero sí muy grande, amén de que cada fin de semana se televisaban carreras de la Copa del Mundo masculina y femenina y Zurbriggen o Tomba o Vreni Schneider o Anita Wachter eran como de la familia. La caída de Fernández Ochoa en Calgary 88 que le privó del oro cuando iba primera tras la primera manga se televisó en hora punta coincidió con el descanso de un España-Checoslovaquia de fútbol y lo mismo sucedió en Albertville 92, antes del boom del deporte español en Barcelona 92, con lo que tanto su fracaso del 88 como su medalla del 92 dieron para días y semanas de charlas. Que ahora un muchacho gane una medalla olímpica, aunque sea en unos Juegos de Invierno, es apenas un instante de celebridad en mitad de casi ya dos décadas largas mucho más acostumbrados a éxitos de bastantes deportistas españoles y clubes en montones de modalidades. En una semana, por desgracia, olvidao o casi salvo para una minoría.