Desvertebramiento

Por Bixente Serrano Izko - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Gran título aquel de España invertebrada de Ortega y Gasset por más que el contenido de su ensayo no responda a las expectativas que generaba. Era, en realidad, un canto a la fuerza como generadora de naciones y una añoranza de la capacidad de Castilla para ello en sus tiempos heroicos de conquistas peninsulares, europeas y ultramarinas a la manera romana. Capacidad en decadencia desde fines del siglo XVI, Ortega dixit, y que, tras las sucesivas pérdidas territoriales europeas y ultramarinas, amenazaba ya en 1921 (año de publicación del libro) con nuevas pérdidas en la propia península e islas adyacentes. A pesar de la endeblez del ensayo en sí, apunta Ortega intuiciones de enorme actualidad hoy día, como cuando dice: “Tengo la impresión de que elunitarismoque hasta ahora se ha opuesto a catalanistas y bizcaitarras, es un producto de cabezas catalanas y vizcaínas nativamente incapaces […] para comprender la historia de España”. Y continúa: “Más de una vez me he entretenido imaginando qué habría acontecido si, en lugar de hombres de Castilla, hubieran sido encargados, mil años hace, los unitarios de ahora, catalanes y vascos, de forjar esta enorme cosa que es España. Yo sospecho que, aplicando sus métodos y dando con sus testas en el yunque, lejos de arribar a la España una, habrían dejado la Península convertida en una pululación de mil cantones […]. Esa manera de entender los nacionalismos y ese sistema de dominarlos es a su vez separatismo y particularismo: es catalanismo y bizcaitarrismo, bien que de signo contrario”.

- Al hilo, caballero, que no era una reseña bibliográfica lo que hoy pretendía usted en esta entrega.

- Tranquilidad, amigo, que bien sé por qué cerros de Úbeda me voy paseando.

No son, no por cierto, los mal llamados unionistas vascos y catalanes los más capaces de vertebrar su España. Más bien, junto con los detentadores del poder central en su sucesión histórica contemporánea de gobernanzas bipartidistas y dictatoriales, son capaces de romper la columna vertebral de quien ose oponerse a su ambición de poder y de ámbitos de los que extraer recursos públicos y privados para hinchar sus cuentas en paraísos fiscales muy poco españinacionales. ¡Ojo!, que lo de romper columnas vertebrales, incluso físicas, va de sinécdoque, pero no a humo de pajas. Ahí está la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo condenatoria de España por práctica de torturas (¿cuántas van ya?) y las reacciones de los del imperio de la ley y la caverna mediática contra un sistema judicial que no controlan a su gusto y aire. La leyenda negra española, muy poco de leyenda y todo de negra, negándose a periclitar. Si la Ilustración trajo consigo la derogación de la tortura como procedimiento judicial legal (aquello de la Inquisición, ¿estamos?), no trajo en cambio su desaparición: como mucho, el imperativo de negar patética y cínicamente que se practique y su corolario de no investigar las denuncias por evidentes que sean los indicios aportados.