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La otra crónica

Frío y preocupación

Por Javi Gómez - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

osasuna cada vez se parece menos a Osasuna. Pasa poco por hacer un mal partido en casa. Dos, e incluso tres. Pero lograr que El Sadar pite es para catalogar la situación, como mínimo, de preocupante. Más allá de la situación clasificatoria (que tampoco es la releche) el equipo y la afición se han desconectado. Y eso, en otros equipos puede ser malo, pero aquí es un golpe muy duro (y casi inaudito).

Y el problema no está en que Osasuna no transmitiera ayer, es que en casa el equipo no está demostrando ni garra ni control de juego y, sobre todo, un encorsetamiento que deriva en una falta de ideas claras asustante.

La grada ayer pitó, pero otros días ya venía anunciando una importante desafección con lo que se ve en el césped en un porcentaje muy alto de las ocasiones, más allá de ganar o perder.

Los pitos de ayer deben servir para encender todas las alertas para lograr volver a encender al campo, pero en el buen sentido

Porque este Osasuna, empezando desde la parte más alta del club, está basando todo en el resultado, alejándose de otros parámetros tan importantes o más para mantener a Osasuna como un club diferente al resto. El partido de ayer fue igual de malo aunque Quique hubiese conseguido transformar el balón que mandó al palo (para analizar la mala suerte que está teniendo el delantero, que es de lo que más busca la fortuna, pero no la encuentra).

Dijo ayer López Garai, entrenador de un Reus que goza de una capacidad económica bastante menor que la que ha exhibido Osasuna, que a él no le gusta parecer un equipo pequeño. Es una frase que se puede aplicar a Osasuna. No parece en muchos minutos de los encuentros justo lo que tiene que parecer, un equipo grande. Más bien, ahogado en la duda, lo que transmite es frío. Y cuando se ganan, la estufa de la victoria calienta algo el corazón.

El problema llega cuando los resultados, encima, no están terminando de llegar. El equipo no engancha y cada día que pasa la paciencia se agota y la agarradera del ascenso a toda costa sigue ahí, pero cada vez se ve más difusa.

Algo tiene que cambiar para que los pitos que se produjeron ayer cambien a aplausos y ardor. Y esta afición es más de romperse las manos que de otra cosa, así que Diego y los suyos solamente tienen que transmitir media sensación para que la grada se caliente. Ese tiene que ser el objetivo principal tanto de equipo como de club. Porque sin eso, el otro objetivo planteado, va a costar el doble o el triple.

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