Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Juez de línea

La culpa es de Tebas

Por Félix Monreal - Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Gesto positivo de Diego Martínez... mientras el balón no está en juego.

Gesto positivo de Diego Martínez... mientras el balón no está en juego. (Foto: J. Bergasa/M. Saiz)

Galería Noticia

Gesto positivo de Diego Martínez... mientras el balón no está en juego.

No le demos más vueltas;ni los métodos del entrenador, ni la interpretación de los jugadores, ni los tiros al palo, ni la falta de autoridad como propietario: la culpa de que Osasuna perpetre partidos como el de ayer es de Javier Tebas. Según la versión más extendida entre los aficionados, todo lo pernicioso que envuelve al fútbol comienza y acaba en el presidente de la Liga Profesional. Las fechas y los horarios, la absoluta mercantilización, el negocio como primer y último mandamiento. El dinero, todo por el dinero. Tanto dinero que hasta los clubes votan por unanimidad que Tebas disfrute de sueldo e indemnizaciones de banquero porque tiene en la caja fuerte a la gallina de los huevos de oro. ¿Qué le pueden reprochar a un ejecutivo que logra engordar año a año la cuenta de unos contratos millonarios por los derechos de televisión...? Esta argumentación puede parecer en algún punto un poco exagerada, pero yo creo que con esa exposición de principios alimentada por el propio Tebas no es para nada raro que los objetivos lleguen a confundirse: ¿los clubes juegan por el éxito deportivo -el ascenso, la permanencia..- o con la vista puesta en un cuantioso premio en metálico? Aunque lo uno venga de la mano de lo otro, entre los equipos de Segunda división señalados como poderosos, que es lo que nos ocupa, existe una presión sobre añadida que no se puede ocultar ni con los discursos de manual según vengan los resultados durante la temporada. No es una casualidad esos altibajos que sufren competidores tan cualificados como Granada, Zaragoza, Sporting u Osasuna, ni que las sorpresas vengan de la mano de contrincantes con metas menos ambiciosas como Huesca o Numancia o de recién ascendidos como el Cádiz. Creo que todos esos condicionantes externos acaban repercutiendo en el equipo: en su juego y en su ánimo, en la falta de sosiego y en las prisas. En la urgencia por ganar más que por jugar bien. También en la composición de la plantilla, formada más con el pensamiento puesto en la meta más próxima que en un proyecto que dé cuerpo por unos años, que asiente una forma de trabajar, una personalidad propia, que en Osasuna debería estar definida hasta en la redacción de los estatutos. Pero ya hemos visto que la letra de los estatutos es interpretable según quien mande y en la conveniencia de cada momento, y que los mandatos de la asamblea, en el caso de Tebas como personan non grata, se los pasa la directiva por el libro de actas.

Hasta aquí la responsabilidad de Tebas en un fútbol cada vez con más pasta pero con menos identidad. Pero, por otro lado, viene muy a mano tener a un tipo como él: le cuelgas tres pancartas en su contra en el estadio y te lavas la conciencia por las veces que miras a otro lado;compruebas que desciende el número de aficionados y le echas la culpa al día y a la hora y no a lo poco que engancha el fútbol que practica tu equipo y menos todavía cuando juega en su estadio;recuerdas que pidió la imputación del club por el caso de los presuntos amaños, pero sobre los tejemanejes internos del club prefieres no dar explicaciones o dilatarlas en el tiempo. En este Osasuna es más fácil buscar excusas que hacer autocrítica;el presidente lo justifica todo y el entrenador, tras otro paupérrimo ejercicio futbolístico de su equipo, habla de la arena del campo. Ya digo, la culpa va a ser de Tebas.

Más sobre Osasuna

ir a Osasuna »