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Ignacio Aranguren ofrece su experiencia teatral "El actor adolescente"

EFE - Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 14:52h

La cubierta del libro.

La cubierta del libro.

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La cubierta del libro.

Pamplona. "El actor adolescente. Manual de urgencia para profesorado en apuros" es la materialización del Premio Príncipe de Viana otorgado en 2016 a Ignacio Aranguren, quien expone con humor, cariño e interés de que sea útil en otros ámbitos su experiencia de 35 años como director de teatro con estudiantes.

El libro, que cumple con las bases de destinar la anterior dotación económica del premio al reconocimiento y difusión de la labor del premiado, sale a la luz con un contenido que no pretende ser ni sus memorias ni "otro libro sobre pedagogía" del teatro, sino un libro "en el que el lector se crea todo lo que le digo", ha dicho el autor.

Tampoco su destinatario es solo el docente, director teatral o el alumno interesado en las técnicas dramatúrgicas que se explican, ya que "este libro puede ser leído por cualquiera que quiera poner un proyecto en marcha", en cualquier empresa o entidad, e incluso en el aula, porque tiene "una dimensión mucho más allá del teatro", ha asegurado el director general de Cultura, Fernando Pérez.

Este concepto lo ha refrendado el propio Aranguren, quien con humor ha asegurado que, efectivamente, las técnicas utilizadas con su alumnos de 17 años con los que sucesivamente ha trabajado, hoy se podrían llamar "coworking" y "crowfunding", ha dicho como ejemplo de aspectos hoy en boga en el mundo del emprendimiento pero que siempre han existido en sus talleres de teatro del Instituto Navarro Villoslada de Pamplona.

Allí es donde Aranguren ejerció como catedrático de Lengua y Literatura y como director de los talleres teatrales entre 1978 hasta su jubilación en 2013, por donde pasaron más de 1.000 alumnos que pusieron en escena 800 representaciones de dramaturgos internacionales clásicos y actuales, una vasta experiencia que desde hoy llena las páginas de un libro que "rebosa pasión", ha dicho.

Aranguren (Pamplona, 1953) se ha mostrado también "muy feliz" por haber creado espectadores además de actores, todo desde un papel en el que ha reconocido que no ha ejercido como "director fácil", pero que ha beneficiado a sus alumnos y también a él mismo: "Mi profesión ha sido muy exigente conmigo, pero también muy generosa", ha dicho.

"El teatro es una llave que abre una sala, en la que hay otras llaves que abren otras. Está la vida en el teatro", ha señalado para diferenciar el acercamiento a un personaje desde la literatura o desde el teatro: "El literatura hay que comprender al personaje, pero en el teatro hay que quererlo, meterse en su piel".

La obra, prologada por su exalumno Alfredo Sanzol -Premio Nacional de Literatura 2017 y Premio Max de las Artes Escénicas en cuatro ocasiones-, incluye "bibliografía comentada, anécdotas sobre situaciones reconocibles, proyectos abiertos y propuestas concretas, junto con experiencias sencillas o más complejas" surgidas en el taller de teatro del instituto.

Aranguren sostiene haberla realizado a partir de sus apuntes y anotaciones, y haber incluido en ella lo que él llama sus "viajes a buen puerto" y sus "viajes a ninguna parte", que hoy ha explicado como montajes que no funcionaron por "equivocaciones" suyas.

El libro, coeditado por Algar, contiene además un prólogo del autor, titulado "Pamplona es Nueva York", donde explica la estructura y añade que "no pretende teorizar en el vacío ni tampoco dar recetas infalibles, porque parte de muy diversas experiencias vividas con más de mil actores adolescentes, durante casi cuatro décadas como profesor de literatura y teatro en secundaria".

Se desarrolla luego el contenido en cuatro partes, la primera de ellas bajo el titulo "Las reglas del juego", donde se recoge todo aquello que contribuye a sentar las bases pedagógicas y a buscar el rigor en el trabajo dramático.

La segunda parte se centra en el teatro como actividad grupal que debe integrar a un puñado de adolescentes, y la tercera parte acomete el teatro como expresión, proponiendo pautas y compartiendo experiencias sobre diversos aspectos que ocurren entre bastidores.

La cuarta y última parte se destina a reflexionar sobre los procesos y el sentido de las representaciones con y para los escolares. Bajo el título "El teatro como comunicación", Aranguren se refiere a asuntos como el estreno, las representaciones, el work in progress, el espectador adolescente y la escuela de espectadores, el taller de teatro y su financiación, y la difusión.

Cada apartado finaliza con una selección bibliográfica para que el profesorado pueda ampliar sus conocimientos y hacer suyos los hallazgos bibliográficos del autor.

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