Editorial DE DIARIO DE NOTICIAS

Dinamita social contra el plurilingüismo

Ciudadanos y PP han reabierto con fines electorales un debate sobre la educación y las lenguas en Catalunya que pone en peligro algunos de los consensos básicos y herramientas de cohesión social en todo el Estado

Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

en ese acelerón -mitad carrera de relevos, mitad pugna- que el PP y Ciudadanos han imprimido a la política española aprovechando la pista de despegue catalana el turno le toca ahora a las lenguas y a la educación. Ciudadanos es un problema real para la convivencia en este Estado y acaba marcando la agenda del PP, que no puede ceder más terreno. Sus propuestas demagógicas y conservadoras barnizadas de modernidad pueden dinamitar los pocos consensos que se mantienen vivos tras décadas de degradación institucional derivada de una deficitaria transición. Hasta hace poco era el convenio y el concierto, vilipendiados con falsos argumentos de privilegios. Ahora el punto de mira se ha puesto en la escuela catalana, aunque la bomba de racimo puede explotar en todos los sistemas educativos de autonomías plurilingües. Los argumentos vuelven a ser maniqueos y sin base legal pese a lecturas interesadas de la jurisprudencia. Parten de una reflexión en torno a los derechos lingüísticos. Pero lo que está en juego realmente en Catalunya es la cohesión social. El sistema educativo catalán tiene esta lengua como vehicular pero garantiza también el perfecto conocimiento del castellano (y del inglés o el francés) y unos buenos rendimientos académicos. Pero sobre todo atesora la virtud de ser un contrastado instrumento de integración y cohesión social. La naturalidad con la que diferentes generaciones de inmigrantes han asumido esta lengua sin generar fracturas sociales ni guetos por razones lingüísticas es la mejor prueba. Reescribir esto con visiones de supuestos adoctrinamientos ideológicos a la vista de los resultados electorales, además de una miopía científica, es una muestra de cinismo político. El modelo educativo catalán, con sus déficits, no es fruto de un impulso nacionalista (ni siquiera desde la óptica proteccionista de lengua minorizada) sino de un consenso transversal impulsado filosóficamente por el socialismo catalanista. Aprovechar el 155 para intentar romper esa amplia base social y sacar réditos electorales cortoplacistas (además, es posible que se active una mayoría soberanista y catalanista que superaría con creces el 65%, si se pasan de frenada) es una maniobra ventajista con muy poca visión de Estado. El castellano no está en peligro en ningún caso ni lugar. No al menos en Catalunya, Valencia, la CAV, Navarra o Galicia con otras lenguas cooficiales. Otra cosa es el mundo global, pero ahí no manda el PP.

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