Opciones de hidratarnos de forma saludable

Por Jesús Román Martínez - Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Beber agua debería ser una prioridad como asunto de salud pública. Los consumidores no deberían tener limitadas sus opciones cuando se trata de hidratación saludable y de prevención de la salud y, al contrario, deberían ser animados a seleccionar siempre la bebida más saludable, que es el agua, en cualquier circunstancia.

El agua es el componente principal de los seres humanos (en los adultos representa aproximadamente el 60% de nuestro peso) y es considerada un elemento esencial para la mayoría de los procesos fisiológicos. Por ello, las principales instituciones a nivel mundial y europeo, como la OMS y la EFSA, recomiendan a los adultos la ingesta de 2 litros al día en las mujeres y 2,5 litros en los hombres.

En línea con ello, desde que empezaron a comercializarse en farmacias, hace más de dos siglos, las aguas minerales han venido contribuyendo de forma significativa a la buena salud de los ciudadanos. La introducción, a mediados del siglo XX, de los envases ligeros de plástico, permitió al sector hacer llegar sus productos a la totalidad de la sociedad y contribuir de este modo a la expansión de unos hábitos saludables a través de una hidratación adecuada. Así, la aparición de formatos de distintos tamaños, completamente ergonómicos y adaptables a los distintos hábitos de vida de los ciudadanos, han facilitado la posibilidad de cubrir, de una manera segura y de calidad, sus necesidades de hidratación durante las 24 horas del día, tanto dentro como fuera del hogar.

Hoy en día tenemos la suerte de que en España el agua mineral es la bebida no alcohólica más consumida. Y es que, como todos sabemos, los esfuerzos realizados por el sector de las aguas minerales han permitido que los ciudadanos puedan adaptar sus necesidades de hidratación a un estilo de vida saludable. Se trata así de una relación simbiótica que facilita a los ciudadanos la posibilidad de mantener una adecuada hidratación, a lo largo del día, a través de la ingesta de pequeños sorbos de agua de su botella de agua mineral, mientras caminan por la calle, cuando van en transporte público, mientras entrenan en el gimnasio, en el trabajo… En definitiva, en cualquier momento y lugar, completando sus necesidades de hidratación.

Ante esta realidad, a los que nos interesan temas tan importantes como la seguridad alimentaria, saber que actualmente se está debatiendo en el Parlamento navarro el Proyecto de Ley de Residuos y su fiscalidad, aprobado por el Gobierno navarro el pasado 22 de noviembre, nos preocupa. Y nos preocupa porque en dicho proyecto se contempla, concretamente en el artículo 24, la prohibición de venta de agua en botellas de un solo uso en edificios e instalaciones de las administraciones públicas (salvo en centros sanitarios y hospitalarios), así como otras disposiciones que de aprobarse afectarían negativamente a las aguas minerales.

Gracias a esa pureza y a los controles que se realizan, las aguas minerales no necesitan ni reciben ningún tratamiento químico para su consumo

En este punto, me gustaría recordar que las aguas minerales y el agua del grifo son productos distintos y así lo reconoce la legislación tanto a nivel europeo como nacional. El agua mineral natural es un agua pura desde su origen, que es siempre subterráneo, y se envasa a pie de manantial para conservar esa pureza original y propiedades saludables intactas. Gracias a esa pureza original y a los numerosos controles que se realizan para asegurarla en todo momento, las aguas minerales no necesitan ni reciben ningún tratamiento químico para su consumo. Además, tienen una composición mineral que se mantiene siempre constante y puede consultarse en la etiqueta, lo que nos permite elegir la variedad de agua que mejor se adapte a nuestras preferencias y necesidades.

La pregunta clave entonces es ¿qué pretende este proyecto de normativa? ¿Inculcar hábitos saludables entre los ciudadanos? En este caso, no parece la medida más adecuada.

Los estudios demuestran que si no hay agua envasada disponible los consumidores, especialmente los adolescentes, no eligen agua del grifo, sino otras bebidas envasadas. Así, investigaciones como Las consecuencias no deseadas de los cambios en las opciones de bebidas y la eliminación del agua embotellada en un campus universitario, de la Universidad de Vermont, concluyen que la eliminación del agua envasada supone un incremento considerable (33%) de otro tipo de bebidas, también envasadas, menos saludables, entre las que no destaca, ni siquiera, el agua del grifo.

Considero que los motivos que han impulsado la introducción de estas medidas parecen encontrarse en una supuesta finalidad medioambiental, posiblemente equivocada. Primeramente porque no se han valorado otras cuestiones igualmente relevantes como la protección de la salud pública o el daño injustificado a un producto alimentario. En segundo lugar, porque el propio estudio de la Universidad de Vermont señala en sus conclusiones que la prohibición del agua embotellada “no redujo el número de botellas que entraron en la cadena de residuos”, que era el objetivo último que perseguía la medida.

A este respecto me gustaría volver a incidir en la importancia del envase. No solo por lo comentado anteriormente, sino porque es el principal vehículo para que el agua mineral natural pueda llegar al consumidor con la misma composición y propiedades saludables que tiene en la naturaleza. El 92% del agua mineral en nuestro país se envasa en pet, un material 100% reciclable con la aprobación por parte de las autoridades (EFSA) para que dicho material pueda volver a formar parte de un nuevo envase, dando lugar al pet reciclado.

Por tanto, en esta época que vivimos, donde la preocupación por la obesidad, diabetes y por los escasos niveles de hidratación de la población son cada vez mayores, las aguas minerales son excelentes herramientas en manos de nuestra sociedad para desarrollar unos hábitos de consumo más saludables. Así, a los que nos preocupan nuestra salud y la seguridad alimentaria, seguiremos considerando el agua mineral natural como la manera más segura de hidratarnos con agua sana, pura y de calidad, cuyo origen y procedencia podemos conocer con tan solo consultar el etiquetado de un envase 100% reciclable y que sirve para preservar intactas las cualidades del producto.

El autor es presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y secretario general del Comité Científico del IIAS