Una tesis estudia la influencia de la emigración en la Aezkoa del siglo XIX

La historiadora Amaia Iraizoz defendió en Reno (Nevada) un trabajo de más de 4 años donde realza el papel de la mujer

Patricia Carballo - Lunes, 19 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Familia de emigrantes en 1910 procedentes de Garralda, desde donde partieron 129 personas entre 1890 y 1920.

Familia de emigrantes en 1910 procedentes de Garralda, desde donde partieron 129 personas entre 1890 y 1920.

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Familia de emigrantes en 1910 procedentes de Garralda, desde donde partieron 129 personas entre 1890 y 1920.Los hombres aezkoanos, al igual que los de otros valles navarros, solían emigrar a América como pastores.La joven de Aritzu Amaia Iraizoz (centro) el pasado 19 de diciembre durante la defensa de la tesis junto con académicos del Centro de Estudios Vascos de Reno (Nevada).

“Las mujeres escapaban de la sociedad patriarcal y allí manejaban su propio dinero y tenían más libertad” AMAIA IRAIZOZ

aezkoa- Con mucho orgullo, ha llevado el nombre de Aezkoa por congresos internacionales, desde Polonia hasta el Estado de Virginia, donde ha dado a conocer la influencia de la emigración en este valle pirenaico. La historiadora Amaia Iraizoz Cia (Aritzu, valle de Anué) acaba de presentar su tesis tras cuatro años y medio de investigación en el Center for Basque Studies de Reno (Nevada), en un proyecto cotutelado con la Universidad del País Vasco y codirigido por Xabier Iruko y Óscar Álvarez Gila. Perteneciente a una quinta generación familiar de emigrantes, Amaia ha analizado el impacto social y económico de la emigración en el valle de Aezkoa durante 1847 y 1915, época de emigración masiva en toda Europa. “Siempre se ha estudiado los vascos y navarros en Argentina y Estados Unidos, pero con unos patrones muy básicos y me interesaba más analizar cómo ha influenciado la emigración y el retorno”, afirma esta joven, que eligió el valle de Aezkoa por desvincularse de su familia y poder investigar de forma objetiva.

Tras documentarse en el Archivo General de Navarra y en los archivos municipales de la Junta de Aezkoa y de todos sus pueblos, Amaia se ha centrado en cómo la emigración a América afectó a las relaciones sociales y familiares, haciendo hincapié en el papel femenino. “La mujer que no emigraba se quedaba al cargo de la casa, de la economía, de la familia…”, admite. Sin embargo, en igual proporción que los hombres, fueron muchas las que partieron desde Aezkoa a trabajar como sirvientas o mozas en las boarding-houses, una especie de hoteles vascos. “Las mujeres escapaban de la sociedad patriarcal de la época. Viviendo fuera manejaban su propio dinero, se casaban con quienes querían y tenían mucha más libertad. Por eso, no volvían a sus casas”, apostilla Amaia, que sólo ha encontrado dos casos de retorno. Y eso que, según cuenta, existía una campaña antiemigración por parte de las autoridades locales, que alertaban de que las niñas que se marchaban (muchas solas y con tan sólo 13 años) iban a prostituirse.

Historiadora de Aritzu

buscando FORTUNA Aún así, el fenómeno de la emigración fue brutal durante el siglo XIX. No se sabe a ciencia cierta el número exacto de emigrantes aezkoanos que fueron a América, ya que muchos lo hacían de manera ilegal y sin registrarse, pero, por ejemplo, en Garaioa se llegó a marchar un tercio de la población de sus 300 habitantes. En una época marcada por las guerras carlistas, la dramática situación hizo que muchos vecinos o familias enteras vieran en Argentina, California, Uruguay o México, una salida transitoria para poder hacer fortuna y sufragar sus casas endeudadas. “Volvían con ahorros suficientes para comprarse una casa o como dote para poder casarse a las familias buenas de la zona. Se usaba el dinero americano para un ascenso social”, aclara la historiadora. A finales del XIX, una parte importante comenzó a comprar terrenos en zonas comunales y construyeron casas, creando así pequeños comercios como el estanquero de Garaioa o invirtiendo en negocios del Irati como prestamistas.

Pero, sin duda, los emigrantes que más huella dejaron en el valle fueron indianos ricos como Antonio Arostegui, Domingo Elizondo, Ciriaco Morea o Francisco Txikirrin, cuya historia familiar ha servido a Amaia como hilo conductor para introducir los capítulos de la tesis. Estos ilustres destinaron su dinero a mejorar el sistema de agua de sus pueblos, instalar electricidad, edificar escuelas o construir lavaderos y carreteras. “A veces se veía como signo de ostentación, pues había muchos celos y envidias. En Garaioa, por ejemplo, destrozaron la fuente que había pagado Francisco Txikirrin y en Garralda, Antonio Aróstegi escribió que sus vecinos eran unos torpes desagradecidos por no valorar sus arreglos”, expresa Amaia.

Sea como fuere, lo cierto es que las relaciones familiares y vecinales cambiaron para siempre como consecuencia del impacto de la emigración y que todo ello está reflejado en la tesis defendida por Amaia Iraizoz. Ahora sólo queda que pronto pueda publicarla en inglés y después, traducirla para ser entendida por todos los habitantes del valle de Aezkoa.