Emisión imposible

Tengan cuidado ahí fuera

Por Javier Arizaleta - Martes, 20 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Galería Noticia

Se defendió diciendo que fue el patriotismo lo que le llevó a un tal Antonio a escribir el tuit a Paula Vázquez en el que le animaba a que se inmolara con gasolina y otros atropellos que mejor ni nombro antes de firmar con Un catalán español. Luego invitado por Jordí Évole el tipo se animó a dar sus explicaciones en el Salvados del pasado domingo. Dijo que el comentario lo hizo porque se consideraba un patriota y Paula se había reído de los incendios de Galicia. También dijo que si la presentadora estuviera delante no se hubiera atrevido a decirle lo mismo: “Nos escondemos detrás de las redes” concluyó. Reconoció una evidencia que está marcando la comunicación de nuestros días. Entre los millones de mensajes diarios una buena parte responden a contestar en las redes sociales de los personajes famosos. Todo el mundo quiere estar en Twitter pero la gran mayoría quisiera desaparecer de vez en cuando para que dejaran de meterse con ellos. Cuentas que pasan de cero a cientos de miles de seguidores en cuestión de horas. Es lo que les ha pasado a los chicos y chicas de OT. De golpe y porrazo se convierten en medios de comunicación de su propia fama. Y luego hay muchas veces que entre sus seguidores se encuentran ocultos sus máximos detractores. Gente capaz de entrar a saco contra ellos mismos sin pestañear aprovechando la sensación de anonimato de su historia en las redes sin incidentes que llamaran la atención del juez o la Policía. En un segundo lo que hasta ahora era un éxito de seguidores se transforma en una pesadilla de críticas. Los tuits pueden cambiar a tal velocidad que lo que fueron aplausos y buen rollo se convierten en puñaladas traperas. Y entre esos miles de seguidores hay unos cuantos que esperan cualquier mo-mento para escribir el mensaje más dañino. Yo desde estas líneas les transmito precaución mediática similar a la famosa frase de Sargento Esterhaus en Canción Triste de Hill Street: enreden pero “tengan cuidado ahí fuera”.