Ya vale de ‘no saber’

Santiago Sánchez Murugarren - Martes, 20 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Cuando uno se presenta a cualquier oposición, antes debe estudiarse cantidad de test, de leyes, la Constitución, y aparte de saber mucho resulta que sacando una nota notable se queda en puertas porque otros opositores han sacado mejores notas y acumulan méritos.

Resulta que señores que por entrar en una lista de partido determinado cobran sueldos, teóricamente acordes con su puesto, no cumplen con su trabajo aduciendo razones que ni siquiera ellos las entienden, inventadas en pro de unas leyes, por lo visto ambiguas, aplicables a ellos pero que en contexto del trabajo de cualquier ciudadano no pueden ser adaptadas, y toda su explicación es la ignorancia, que la ley no exime de su cumplimiento. Es más, asumen que son ellos quienes con su petición de perdón se imponen ellos mismos la pena que han de cumplir. “Devuelvo parte de lo que he cobrado por trabajos no realizados, y eximiendo del pago a otros menesteres que ellos mismo se atribuyen, pasando por encima de quien tiene que juzgar ciertas actuaciones, sin reponer el perjuicio ocasionado a los que representa, ¡que menos que dimitir por su incumplimiento, donde no cabe el eximente de la ignorancia, sino la alevosía que es un agravante!”. O ser cesados en su trabajo por manifiesta incompetencia.

Cualquier ciudadano ante esta situación harto repetida llega a la conclusión de que cualquier espabilado “exponente de la honradez y trabajo por el pueblo” en su currículum es digno merecedor de tales prebendas que, visto lo visto, conllevan una impunidad supina. Que provoca en los inculpados una indignidad rayana en una lucha para salvar su honor ante lo que para ellos ha sido un error, por cierto, repetido sucesivamente.

No pasa nada, todos estamos unidos, su partido por supuesto, también los impenitentes votantes, incapaces de asumir que hay personas que les han fallado, no a ellos sino a todo lo que cada partido representa en cada circunscripción donde han salido elegidos. Luego se presentan en las comisiones y, viéndoles en los medios de comunicación, da la impresión que son víctimas de una conspiración seudomásonica, ya no están ahora losrojos para achacarles la maquinación.

No pasa nada, lo eliminamos del espejo mediático de la prensa, medios televisivos, de listas populares donde son conocidos y les damos como castigo puestos mejor remunerados, pero lejos de la cercanía popular. Al final en su currículum colocaremos el consabido epígrafe de agradeciendo los servicios prestados. ¿Prestados a quién?

Aquí y Álli lo saben muy bien.

En cualquier otro lugar esa ignorancia le llevaría al paro perpetuo.

Esto es lo que hay.