Prueba piloto en Pamplona para identificar a través de un chip a quienes separan la basura orgánica

El uso de tarjetas con chip en los contenedores verde y marrón permitirá controlar las veces que se abre la tapa
Será en un barrio y abre la vía a la tasa por generación

Ana Ibarra / Patxi Cascante - Martes, 20 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El contenedor marrón experimentó un ligero descenso en los resultados de 2017 según datos de la MCP.

El contenedor marrón experimentó un ligero descenso en los resultados de 2017 según datos de la MCP. (Patxi Cascante)

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El contenedor marrón experimentó un ligero descenso en los resultados de 2017 según datos de la MCP.

pamplona- La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona va a poner en marcha una prueba piloto en la que invertirá 77.000 euros para identificar a los usuarios que realmente separan la basura orgánica y controlar a través del chip de las nuevas tarjetas magnéticas la frecuencia con la que se hace uso tanto del contenedor verde (el de restos mezclados que hay que evitar) como del marrón (correcto). En la actualidad, el acceso al contenedor verde es libre mientras que el quinto contenedor de materia orgánica se abre mediante una llave que hay que solicitar a la MCP. El objetivo del plan es minimizar la fracción resto y, en función de sus resultados, se valorará la posibilidad de extender este modelo a otros ámbitos, destacó ayer el presidente de la MCP Aritz Ayesa. La tecnología del nuevo sistema ya ha salido a licitación y contará con 130 equipos de control de accesos (lector de tarjetas, etc) y el suministro de 10.000 tarjetas magnéticas. El ente comarcal ha señalado un barrio de la ciudad (la decisión se dará a conocer en la próxima reunión del grupo de residuos) en el que se instalarán los contenedores inteligentes (que incorporarán la nueva tecnología), en total 65 “islas” de contenedores verde y marrón.

A partir de ese control la Mancomunidad podría plantearse la opción de premiar a quienes mejor separen la basura, una posibilidad que ampara la nueva Ley de Residuos de Navarra ahora en tramitación.

El profesor de la UPNA y experto en residuos Natxo Irigoien destaca la necesidad de poner en marcha este tipo de medidas para lograr la “implicación de la ciudadanía. Es necesario y se podía haber puesto en marcha hace 10 o 5 años. Vamos con mucho retraso”. Natxo explica que existen diferentes modelos y sistemas de gestión de residuos mediante contenedores inteligentes o con recipientes más pequeños (para un grupo de viviendas o un portal) que permiten identificar a los usuarios. “No hay ninguna tecnología que sea que pueda hacer lo que no hagamos nosotros desde casa, y para conseguir unos mínimos resultados hay que conseguir la participación de la gente”, resalta. En Tolosaldea, por ejemplo, hay 14 sistemas diferentes de gestión de residuos.

Los contenedores inteligentes saben quién eres y a qué hora has abierto la tapa. Pueden contabilizar las veces que abres el contenedor e incluso limitar el número de accesos, por ejemplo, que sólo puedas entrar al verde dos días por semana. “De este modo, te tienes que organizar en casa para sacar la basura resto determinados días”, abunda Irigoien. “Hay ayuntamientos que tienen llave con chip sólo en contenedores de orgánica, otros sólo para el resto, otros para ambos, si bien hay sistemas para controlar hasta las cinco fracciones. Controlar las dos fracciones es lo más importante porque si separas la orgánica y los envases, la de resto es muy pequeña y la puedes mantener en casa”, subraya.

El número de veces que se abre la tapa del contenedor puede ser a su vez una variable más en la facturación del recibo de la basura. “Cuanta más fracción resto generas, más tendrás que pagar”, indica. En Austria o, sin ir más lejos, en Berástegui se limita el uso del contenedor resto cada quince días. “Lo que realmente cuesta a una administración es el tratamiento de la fracción resto, la que va mezclada, porque es la contamina. Las demás fracciones se venden y se obtiene un beneficio”, expone.

A juicio de Irigoien son muchos los “incentivos” que se pueden establecer y no necesariamente económicos: “Hay ayuntamientos que tienen moneda municipal y reparten entradas para el uso de instalaciones deportivas o actividades. Al igual que se paga un fijo por luz y agua, y hay una cuota variable, en el caso de los residuos puede ir en función del número de residuos que generes al no separar bien. Ahora la única variable es el valor catastral, no se tiene en cuenta si en esa casa vive mucha gente, si separan, si comen en casa... no permite primar”. Con la ley actual de residuos no se puede “discriminar”. “Cuando se apruebe la ley los ayuntamientos o mancomunidades pueden cobrar de manera diferente a sus vecinos, y el Gobierno foral a su vez a las mancomunidades en función de sus resultados”, dice.