Otra realidad es posible

A falta de escuchar mañana en el Parlamento a Alan McBride, víctima del IRA, y de viajar a Noruega, Pili Múgica ultima la grabación del documental ‘Penitencia’, con el que quiere abrir un debate social sobre el sistema penitenciario

Ana Oliveira Lizarribar - Miércoles, 21 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

De arriba abajo y de izquierda a derecha, el sociólogo Ramón Flecha;a su lado, Alatz López, arteterapeuta de Larraingoa;Patxi Uriz y Pili Múgica rodando y el padre Javier Arbilla.

De arriba abajo y de izquierda a derecha, el sociólogo Ramón Flecha;a su lado, Alatz López, arteterapeuta de Larraingoa;Patxi Uriz y Pili Múgica rodando y el padre Javier Arbilla.

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“Empecé a tirar y no pensé que iban a salir cosas tan duras, tan crueles y cargadas de doble moral”

ya está inmersa en la fase de montaje. Ocho años para llegar hasta aquí. Muchos más dándole vueltas a la idea. Desde que hace 30 realizó voluntariado en la vieja cárcel de Pamplona y conoció al capellán de entonces, Antonio Azcona Munilla. Pili Múgica empieza a ver el final de Penitencia, el documental que, salvo una pequeña ayuda del Gobierno de Navarra, está financiando con su tiempo y su dinero. Un proyecto que reflexiona sobre el sistema penitenciario dentro y fuera del Estado y con el que le gustaría abrir un debate social acerca de la necesidad de que personas con delitos menores y medios ingresen en macrocárceles de las que “siempre salen peor de cómo entraron”. Es “el mito de la reinserción”. Mito, sí. Porque ya nadie cree en que, tal y como están montados hoy los centros de reclusión, puedan generar procesos de rehabilitación para personas que en una gran mayoría de los casos están allí por drogadicción, enfermedades mentales y pobreza. Más de una veintena de personas, entre expertos de distintas disciplinas, expresos y familiares abordan estas cuestiones en esta película que muy posiblemente verá la luz en la Filmoteca de Navarra durante la primera semana de octubre de este año.

Penitencia es el significativo título de esta propuesta audiovisual para la que Pili Múgica, formada en Magisterio y en Psicología Social, ha contado con Patxi Uriz en la codirección y en la fotografía, y con José Ignacio Dufur y Fernando Pérez de Laborda como coguionistas. Asimismo, el actor José María Asín es la voz en off de esta narración documental que, tal y como se indica en su página web, “despliega un amplio abanico de propuestas que van desde el abolicionismo, a las alternativas que se están dando en algunas cárceles del Estado. Cuestiona el propio concepto de delito y la diferente justicia entre ricos y pobres”. “Siempre me han interesado los temas sociales, la marginación, la pobreza y el ámbito de la enfermedad mental”, apunta Múgica. “La salud mental es la hermana pobre del sistema sanitario”, añade. El PSOE llevó a cabo a principios de los años 90 una reforma de la asistencia psiquiátrica, para sustituir los grandes manicomios por centros de día y otras alternativas como, por ejemplo, el apoyo a las familias en los domicilios. “La idea estaba muy bien sobre el papel, pero no lo hicieron bien, no se dedicaron recursos suficientes en la prevención, en la detección y la ayuda a las familias. Se generó un gran vacío y ¿dónde está toda esa gente enferma?”, se pregunta la directora, que, indagando para el documental, se ha encontrando con que “el 40% de internas e internos de las cárceles tiene alteraciones mentales, desde leves a moderadas y graves, que ya son el 6%”. “Imagínate estar sin tus seres queridos, en un entorno frío y hostil, con normas rígidas, donde no se dan ni cercanía ni empatía ni apoyo”. Al contrario, insiste Múgica, “aunque las leyes digan lo contrario, las cárceles están concebidas para contener a la gente, para almacenarla, y con una parte punitiva muy importante, de castigos, partes...”

Y es que, al final, “como decía Antonio Azcona en todas las historias que compartimos durante el año en el que quedábamos a tomar café, allí siempre están los mismos”. Aquellos encuentros fueron determinantes para esta profesional que imparte clases en la Comunidad de Aprendizaje de Mendigorría. “Estuve un poco lenta, pero pasado un tiempo empecé a grabarle y, aunque ya tenía párkinson y hablaba con voz baja, decía cosas muy interesantes”.

“Tengo la suerte de que me ha llegado un tema importante, a la vez que delicado, y estoy intentando ofrecer una visión amplia. Empecé a tirar de una madeja, pero no pensé que iban a salir cosas tan duras, tan crueles y cargadas de doble moral. Es muy triste, muy duro”, subraya la impulsora de Penitencia, que ha recopilado datos y testimonios que arrojan una idea principal: “Las cárceles no están sirviendo para el propósito con el que se construyeron y para cumplir el mandato que indica la propia Constitución en su artículo 25, y es que estarán pensadas y enfocadas en una rehabilitación y en una reinserción y eso no es cierto”. Lo dicen los especialistas con los que ha hablado.

negocioPenitencia está articulado en torno a varias unidades de pensamiento. Una de ellas tiene que ver con el “negocio” que supone la construcción de las macrocárceles. En los años 90 comenzaron a construirse enormes centros, para lo que se creó la empresa pública Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SEIP), que continuó en la misma línea en los años 2000. Y cada complejo cuesta cientos de millones. Un dinero público para generar espacios de reclusión que ni siquiera se aprovechan. Y es que, aunque a Pili Múgica no le han dejado entrar a grabar en la cárcel de Pamplona (Norte II), sabe que de los 7 módulos que tiene, “han juntado a todos los presos en dos;a las mujeres, unas 17, en otro;luego está el centro de tercer grado y la enfermería;el resto está vacío, y hay más de 200 personas navarras que están cumpliendo condena fuera”. Y apostilla que “para muchos expertos, no se tenía que haber derribado la cárcel vieja, estaba cerca de los juzgados, no lejos de los hospitales, para los familiares era más fácil llegar en autobús... Ahora los que salen a trabajar y vuelven a dormir tienen que caminar más de un kilómetro desde el monte y entre coches y camiones para poder coger un autobús y para los parientes y amigos el acceso no es nada sencillo”, lamenta. Del mismo modo, su ayudante de dirección, Raúl Montes, que es arquitecto, defiende que la cárcel vieja era un espacio “más humano, pequeño, amable”, donde los presos se relacionaban entre sí. “La nueva se basa en una estructura modular que genera aislamiento y ralentiza todos los procesos, hasta para ir a la enfermería los presos tienen que ir acompañados en todo momento;claro, así hacen falta más funcionarios”.

pobrezaLa pobreza es otra de las realidades en el sistema penitenciario. “No solo entra la gente más pobre, sino que quien entra luego empobrece ante la dificultad de encontrar empleo, la pérdida de los bienes y más cosas”, comenta la directora del documental, que ha hablado con expertos como Mikel Armendariz, coordinador del Servicio de Orientación Jurídica Penitenciaria. Este experto afirma que muchas personas no pueden pagar las sanciones que se les imponen o desconocen que existe la figura de la mediación y acaban entrando, lo cual es una pena para Pili Múgica: “Estamos en pañales en este tema;se media muy poco, se prefiere que papá Estado sentencie e imponga el castigo, igual que en los colegios se opta porque el maestro castigue, y en casa, los padres”. La profesora continúa con el símil educativo y recuerda que el sociólogo Ramón Flecha viene a decir que si se pone en una misma aula a todos los niños que tiene alguna clase de problemas (hiperactividad, ansiedad, etc), “cómo creen que van a adquirir las habilidades que les hacen falta para relacionarse y convivir;es absurdo”. “Falta darle valor a lo dialógico. Dice Mikel que si víctima y victimario, con ayuda de los abogados y de otros profesionales, hablaran, todos estos delitos de 3 o 4 años, que al final se quedan en poco más de uno, podrían entrar directamente en el tercer grado, que es algo que ya se hace en algunos casos en Cataluña”.

mujerLa enfermedad mental está, asimismo, muy presente en las cárceles. A veces, su prevalencia conduce al consumo y la adicción a las drogas y, otras, es a la inversa. Las mujeres ocupan otro epígrafe en este documental. “Dentro se espera un comportamiento diferente de ellas, y se castigan cosas -escupir, un taco, una salida de tono- que a ellos se les permite”, critica Múgica, que habla del “estigma” que acarrean las mujeres que salen de prisión, “a nivel laboral, afectivo y social”.

pili múgica

Directora de ‘Penitencia’

En definitiva, Penitenciaquiere poner gran cantidad de situaciones complejas, delicadas y en ocasiones controvertidas que demuestran que la reinserción “es un mito” y que los códigos legales no están funcionando. “España es uno de los países de Europa donde menos delitos se cometen y, sin embargo, donde más se encarcela”, asevera la directora de esta propuesta. Y sigue: “La mayoría de los presos no son ni buena ni mala gente. Tomaron una decisión errónea, nos puede pasar a todos”.Y ya piensa en el viaje que realizará en breve a la cárcel abierta para mujeres de Oslo. “Hay gente que apuesta por abolir las cárceles, pero como sé que no van a desaparecer a corto plazo, mejor que sean centros pequeños, con funcionarios formados, con más inversión en educación y alternativas, otra realidad sería posible”, termina.

en corto

La película. Penitencia.

Producción. Ultreia Films.Dirección y guión. Pili Múgica.

Codirección. Patxi Uriz (también director de fotografía).

Coguionistas. José Ignacio Dufur, Fernando Pérez de Laborda.

Música. Gorka Pastor.

Estreno. Octubre 2018.

en pocas palabras

eduardo mata “la cárcel de pamplona está infrautilizada y no hay funcionarios”

“La cárcel está infrautilizada y no hay funcionarios”, sostiene Eduardo Mata, juez de vigilancia penitenciaria de Pamplona en una entrevista para este documental. “La descripción que ofrecen el juez Mata y otras 34 personas entrevistadas para confeccionar esta información dibuja una prisión desaprovechada, enfocada en la seguridad y no en el tratamiento de los internos. No dispone de un módulo de atención a las drogodependencias ni de personal especializado para ello”, señala la película. La fiscal de vigilancia penitenciaria, Ana Carmen Arboniés, aboga por una unidad específica para el tratamiento de toxicomanías, o la derivación de los internos a un centro de desintoxicación. “La prisión no es lugar para rehabilitarse de las drogas”, agrega.

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