A la contra

Dilapidar

Por Jorge Nagore - Jueves, 22 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Recuerdo que en noviembre de 2014 se dio a conocer el Navarrómetro de aquel año y la encuesta dio a Podemos 18 parlamentarios, una cifra ante la que su entonces coordinador en Navarra, Bosch, comentó que le parecía “hasta baja”, lo que denotaba la escasa conexión con la realidad de algunos, como el propio Bosch, que al poco fue derrotado en las primarias por Laura Pérez. Unos meses más tarde, apenas 15 después de constituirse como partido, Podemos lograba 7 parlamentarios, el 13,67% de los votos y 46.000 apoyos. Sin bagaje ninguno, recibiendo afluentes y votos de mil lugares ideológicos y vitales diferentes, estando -por mérito propio- en el lugar adecuado en el momento adecuado, Podemos obtuvo lo que organizaciones mucho más antiguas y bregadas que ella y con mensajes muy similares por no decir idénticos no habían soñado jamás. En una comunidad tan impermeable a grandes cambios habida cuenta de la notable implantación de las tendencias habituales ya conocidas, que un agente nuevo se hiciese con un 14% era y sigue siendo asombroso. Todo ese crédito se ha ido a la mierda en ni 3 años, pasado el inicial efecto nacional y visto lo visto tras la actuación y funcionamiento del partido, por fuerza inestable dada su juventud y por fuerza propicio para la formación de corrientes internas ya sean ideológicas o personalistas. A falta de saber en qué acaba el affaire actual, con 1 parlamentaria expulsada del partido pero que no entrega su acta, 3 a su lado y 3 del lado de la dirección, puede ser que no afecte al gobierno que se formó en 2015 pero qué duda cabe de que va a afectar y mucho a sus resultados en 2019, una cita en la que es optimista imaginar que le apoye la mitad de la gente que lo hizo en 2015. Es complejo tirar tanto en tan poco tiempo, pero así tiene pinta que será la cosa. A dónde y en qué medida caiga esa mitad o más del 14% dependerá el próximo gobierno.