Mesa de Redacción

Un bodrio de señuelo

Por Joseba Santamaria - Jueves, 22 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

que le vayan a poner o no letra al himno español no me ocupa nada la verdad. A esta edad ya no tengo intención alguna de aprenderme la letra de ningún himno. No es la primera vez que el deambular errático de la política española se saca este señuelo de la manga para ocupar los medios y desviar la atención de la opinión pública. Con la que está cayendo en el Estado español, con los acusados cantando la gallina en los banquillos de la corrupción del PP, con una involución generalizada hacia un modelo autoritario y penalizador de toda disidencia -lo mismo se encarcela a raperos por criticar la Monarquía que a representantes democráticos por sus ideas catalanistas-, con una juez ordenando el secuestro de un libro que denuncia el narcotráfico en Galicia, con la censura de una obra de arte en Arco que reflexiona sobre los presos políticos en la España de hoy, con las pensiones pagadas a crédito después de haber vaciado la Caja y un largo etcétera de tropelías varias, lo importante es la letra del himno. No es nuevo, hace unos años el Comité Olímpico Español no tuvo mejor idea que convocar un concurso para ponerle letra, aunque de aquello no salió nada que mereciera la pena. Ahora ha sido la reaparecida Marta Sánchez la que se ha inspirado en el jardín de su casa de Miami y ha perpetrado una letra para el himno que le ha quedado todo un bodrio infumable. Pero los políticos -desde Rajoy a Rivera y palmeros secundarios habituales- se han apresurado a ensalzar unas estrofas indigeribles. Incluso han tenido la ocurrencia de pedir que se cante en la final de Copa. La capacidad de hacer el ridículo de determinados personajes es inagotable. Este ruido creciente del viejo nacionalismo español ahora en competencia electoral era ya molesto. Faltaba la letra del himno para ser insoportable.